La sostenibilidad ha dejado de ser un valor añadido para convertirse en una condición exigida por el mercado, los reguladores y la sociedad. Sin embargo, no todo lo que se presenta como verde responde a una realidad contrastada. El fenómeno conocido como greenwashing, es decir, cuando se comunican compromisos medioambientales sin el debido respaldo técnico, ha puesto en entredicho la confianza en muchos discursos empresariales.