El transporte es una pieza clave en la vida moderna, pero también es una de las principales fuentes de contaminación y congestión urbana. La creciente demanda de movilidad ha generado desafíos en sostenibilidad, eficiencia y seguridad. En este contexto, la inteligencia artificial (IA) se presenta como una herramienta fundamental para transformar el sector, optimizando el uso de recursos y reduciendo su impacto ambiental.