La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advierte, en su décimo Boletín sobre Polvo Atmosférico, de que las tormentas de arena y polvo representan una amenaza creciente para la salud, la agricultura, las infraestructuras y los ecosistemas. Según la organización, cada año cerca de 2.000 millones de toneladas de polvo son transportadas por la atmósfera y pueden recorrer miles de kilómetros, lo que convierte este fenómeno en un desafío ambiental de alcance global.