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La disponibilidad de agua por persona sigue disminuyendo a escala global, mientras crece la demanda en las regiones más afectadas por la escasez. Así lo reflejan los últimos datos de AQUASTAT, el sistema de información sobre agua y agricultura de la FAO, que advierte de un agravamiento del estrés hídrico en amplias zonas del planeta.
La disponibilidad de agua dulce por habitante cae un 7 % en una década

La cantidad de agua dulce renovable disponible por habitante se ha reducido otro 7 % en los últimos diez años, en un contexto de creciente presión sobre unos recursos ya limitados. Esta es una de las principales conclusiones de la visión general de datos sobre el agua de AQUASTAT 2025, publicada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Según recoge el informe, el aumento de la demanda —impulsado por el crecimiento demográfico, la agricultura y la urbanización— está intensificando la presión sobre ríos, acuíferos y cuencas fluviales, especialmente en las regiones que ya parten de una situación de escasez estructural.

Menos agua disponible y mayor competencia por su uso

La actualización de AQUASTAT ofrece una radiografía global de la evolución de la disponibilidad y el uso del agua, incorporando nuevos datos sobre riego, eficiencia y niveles de estrés hídrico correspondientes al ciclo de recopilación 2024. El agua renovable se define como aquella que se repone de forma natural a través del ciclo hidrológico, mediante procesos de evaporación, condensación y precipitación.

Las cifras más recientes muestran que regiones como África septentrional y Asia occidental continúan operando con dotaciones extremadamente reducidas de agua dulce por persona. Países como Kuwait y Qatar se sitúan entre los que disponen de menos recursos de agua renovable per cápita a nivel mundial.

A esta situación se suma el aumento de las extracciones de agua dulce registrado en los últimos años en varias regiones, lo que añade presión adicional sobre sistemas hídricos ya sometidos a estrés. La agricultura sigue siendo, con diferencia, el sector más intensivo en el uso del agua, concentrando el 72 % de las extracciones globales en muchas zonas del planeta.

Desigualdades regionales y retos persistentes

El informe detalla importantes contrastes regionales. En África septentrional, una de las áreas con menor disponibilidad de agua dulce por habitante, las extracciones han crecido un 16 % en la última década. En Asia occidental —que incluye a la mayoría de los países de Oriente Medio—, la combinación de rápido crecimiento demográfico y demanda agrícola está incrementando la presión sobre unos recursos hídricos muy limitados.

Incluso en regiones con mayor disponibilidad relativa de agua, la competencia entre sectores se intensifica, especialmente allí donde la expansión urbana y la agricultura de regadío elevan el consumo. En América Latina y Asia, buena parte de la producción agrícola depende del riego, mientras que en África subsahariana la superficie de cultivo regada sigue siendo reducida, reflejando los problemas persistentes de acceso a infraestructuras hídricas.

La visión general también señala avances en la eficiencia del uso del agua de riego en varias regiones. Sin embargo, en muchos países los niveles de estrés hídrico continúan siendo altos o muy altos, ya que las extracciones superan de forma habitual la capacidad de renovación natural de los recursos.

El ODS 6 y la gestión sostenible del agua

El informe presenta los valores actualizados de los dos indicadores asociados al Objetivo de Desarrollo Sostenible 6.4, centrado en mejorar la eficiencia en el uso del agua y reducir el estrés hídrico. Aunque se observan mejoras generales en eficiencia, la FAO subraya que los elevados niveles de presión sobre el recurso evidencian la necesidad de reforzar la gestión sostenible del agua y aumentar la resiliencia frente a una demanda creciente.

AQUASTAT es el Sistema mundial de información de la FAO sobre el agua y la agricultura y constituye una referencia clave para el seguimiento de las tendencias mundiales y de los indicadores del ODS 6.4. Proporciona datos comparables a escala internacional sobre recursos hídricos, usos del agua, riego y eficiencia. Según informa la FAO, los datos proceden directamente de las instituciones nacionales, a través de cuestionarios anuales cumplimentados por los puntos de contacto gubernamentales, complementados con revisiones más exhaustivas cada cinco años. Toda la información es validada en estrecha colaboración con los países para garantizar su precisión y coherencia a lo largo del tiempo.

La edición de 2025 se publica íntegramente en línea con el objetivo de facilitar el acceso a la información, apoyar la planificación basada en datos objetivos y reforzar la cooperación internacional en materia de gestión sostenible del agua.

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