
Cada vez más empresas incorporan las compras con impacto social en sus estrategias de sostenibilidad y ESG y de cadena de valor. Prueba de ello es el evento Business With Social Value (BWSV), consolidado como uno de los principales encuentros sobre inclusión laboral y economía social en Barcelona, celebrado el pasado 11 de mayo.

Tras años de exceso en la comunicación sostenible, muchas empresas optan ahora por reducir su exposición. El greenhushing refleja un cambio de ciclo: más exigencia, más riesgo… y nuevas reglas para comunicar.

Hay un momento en la historia de cualquier civilización en el que las reglas del juego cambian de raíz. No gradualmente. De golpe. Son resultado de una incomodidad, no de un descubrimiento. Lo que antes funcionaba deja de funcionar, no porque quienes lo aplicaban fueran incompetentes, sino porque el mundo al que respondían ya no existe. Estamos en uno de esos momentos.

La movilidad está viviendo una transformación profunda. Electrificación, digitalización y nuevos modelos de uso del vehículo están impulsando un cambio necesario hacia un modelo más eficiente y respetuoso con el entorno.

El apagón que afectó al país el 28 de abril de 2025 dejó claras algunas enseñanzas sobre la forma en que nos relacionamos con la energía. Los impactos inmediatos fueron visibles: familias y empresas sintieron en primera persona la dependencia de un sistema que, por muy robusto que parezca, puede fallar, y se reforzó la conciencia sobre el valor de la electricidad.

La sostenibilidad de las cadenas de suministro, la trazabilidad, la debida diligencia y el impacto de la nueva regulación europea centraron el nuevo encuentro “Vis a Vis” de Diario Responsable. En esta conversación, Mariví Sánchez, directora de Sostenibilidad y Comunicación de Nauterra , y María Rubiños, representante de Amfori para España y Portugal, abordaron los principales retos ambientales y sociales que enfrentan las cadenas de suministro globales y defendieron la colaboración empresarial como clave para avanzar hacia modelos más responsables y resilientes.

Nos han enseñado que liderar es hacerse visible. Hablar bien, estar presente, marcar dirección, tomar decisiones y, a ser posible, hacerlo todo con un grado de perfección sublime. Pero ese modelo empieza a quedarse obsoleto.En entornos complejos, donde la información es abundante, el talento es diverso y las decisiones son cada vez menos jerárquicas, el liderazgo más efectivo no es el que más se ve, sino el que mejor orquesta lo que ocurre sin necesidad de ocupar el centro.

Impulsar una cultura del voluntariado no depende de grandes campañas, sino de integrar la solidaridad en la vida cotidiana. Desde la infancia hasta la vejez, fomentar el compromiso social es clave para construir una sociedad más cohesionada y corresponsable.

La transición hacia una economía circular ya no es una opción, sino una necesidad imperativa para garantizar la sostenibilidad de nuestro planeta y el bienestar de las generaciones futuras. En este contexto, el comercio electrónico de segunda mano, conocido como “recommerce” ha emergido como un catalizador del cambio, redefiniendo los patrones de consumo y dando a millones de personas la oportunidad de participar activamente en un modelo económico más responsable.

La transición hacia una economía más sostenible ya no es una aspiración, sino una necesidad urgente. Sin embargo, cuando se habla de sostenibilidad, a menudo se pone el foco en el consumidor o en las políticas públicas, olvidando uno de los ámbitos donde el cambio resulta más complejo y, al mismo tiempo, más decisivo: las industrias intensivas en energía.