Seguro que te suena esta secuencia: Arranca el día, millones de personas están preguntando a ChatGPT, o a cualquier herramienta similar, sobre cómo contestar o escribir un email a un cliente o proveedor, traducir un texto para un informe o resolver una duda para el desarrollo de un proyecto. Consultas aparentemente inocuas que, juntas, han consumido el equivalente al agua que beben 10.000 personas en un día.