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La Unión Europea ha dado luz verde al primer paquete Ómnibus de sostenibilidad, una reforma clave que simplifica parte del marco regulatorio ESG para las empresas, ajusta plazos y umbrales y busca reforzar la competitividad europea sin rebajar los objetivos del Pacto Verde. El análisis del nuevo escenario ha sido recogido por Forética en un documento que desgrana los principales cambios y su impacto en el tejido empresarial.
La UE simplifica las reglas ESG con el primer paquete Ómnibus

La aprobación del Paquete Ómnibus I supone un punto de inflexión en la política europea de sostenibilidad. Tras años de aceleración normativa vinculada al Pacto Verde, Bruselas opta ahora por una estrategia más gradual y proporcionada, orientada a mejorar la seguridad jurídica y liberar capacidad de inversión tanto pública como privada, de acuerdo con el análisis elaborado por Forética.

El paquete introduce modificaciones en algunas de las principales normas del marco ESG europeo, entre ellas la Directiva de Información Corporativa en Sostenibilidad (CSRD), la Directiva de Diligencia Debida en Sostenibilidad (CSDDD), la Taxonomía Europea y el Mecanismo de Ajuste de Carbono en Frontera (CBAM). El objetivo es mantener la ambición ambiental y social de la Unión Europea, pero con un marco regulatorio más simple y coherente con los desafíos de competitividad global.

Cambios en el reporte de sostenibilidad

En el caso de la CSRD, el nuevo paquete limita la obligación de reporte a las empresas con más de 1.000 empleados y una facturación superior a 450 millones de euros, dejando fuera a las pymes cotizadas. Además, se retrasa la aplicación: las compañías deberán reportar en 2028 la información correspondiente al ejercicio 2027.

La norma introduce mayor flexibilidad para los grupos empresariales, mantiene exenciones para filiales incluidas en informes consolidados y reduce las exigencias de información en la cadena de valor para las empresas de menor tamaño.

Diligencia debida con enfoque más flexible

La reforma también afecta a la CSDDD, cuya transposición y aplicación se retrasan un año, hasta 2028 y 2029, respectivamente. La directiva se aplicará a un número limitado de grandes empresas en la Unión Europea y adopta un enfoque basado en riesgos, centrado en los impactos más graves y probables, eliminando la obligación de analizar de forma exhaustiva toda la cadena de valor.

Asimismo, se elimina el requisito de contar con planes de transición climática y se establece un régimen sancionador armonizado y limitado, con el objetivo de reducir la inseguridad jurídica para las empresas y los inversores.

Menos carga administrativa, más foco estratégico

El paquete Ómnibus impulsa también la simplificación de los estándares europeos de información sobre sostenibilidad, con una reducción significativa de los datos obligatorios y un mayor énfasis en la utilidad real de la información para la toma de decisiones. Pese al nuevo contexto regulatorio, la mayoría de las empresas que ya integraban la sostenibilidad en su estrategia prevén seguir haciéndolo.

En España, la aprobación del paquete deja en pausa el proceso de transposición de la anterior versión de la CSRD. Cuando la nueva directiva entre en vigor, el país dispondrá de 12 meses para adaptar su legislación nacional. Hasta entonces, seguirá siendo de aplicación la Ley 11/2018, tal y como han recordado recientemente los organismos supervisores.

Según Forética, el mensaje de fondo del paquete Ómnibus es claro: la Unión Europea mantiene su ambición en sostenibilidad, pero ajusta el ritmo y la complejidad normativa. En este nuevo escenario, el desafío para las empresas será integrar la sostenibilidad como un elemento estratégico clave para reforzar su competitividad, resiliencia y confianza a largo plazo.

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