Cuando una máquina falla sin aviso, el problema no es solo la avería en sí. Es la parada de línea, el técnico que tiene que localizarse fuera de turno, el pedido que no sale, la reputación que se erosiona.
Cuando analizamos el mercado laboral desde la perspectiva de las personas con discapacidad, observamos un patrón que se mantiene en el tiempo. Y es que la desigualdad salarial se gesta desde el principio.