El encarecimiento de la vivienda está agravando la desigualdad social en España, hasta el punto de que disponer de un empleo ya no garantiza unas condiciones de vida dignas. Según un nuevo informe de Oxfam Intermón, los gastos asociados al alquiler, las hipotecas y otros costes residenciales empujan a 770.000 personas trabajadoras adicionales por debajo del umbral de la pobreza. La situación afecta especialmente a quienes viven de alquiler, a las familias con menores y a los colectivos con empleos más precarios.