A lo largo de las últimas décadas, sobre todo desde la llegada de las nuevas tecnologías a nuestras vidas, cada avance tecnológico ha sido una puerta que se abría hacia lo desconocido, hacia la incertidumbre y, en cierta medida, hacia el miedo. Pero esto no es nada nuevo, ya que el ser humano, casi por naturaleza, teme al cambio y lo recibe con cautela.