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La sostenibilidad entra en 2026 en una nueva fase de madurez. Ya no se trata solo de cumplir con la normativa, sino de integrar los criterios ESG como palanca de competitividad, acceso a financiación y resiliencia empresarial. Así lo señala el nuevo informe sobre tendencias en sostenibilidad elaborado por el Pacto Mundial de la ONU España.
La sostenibilidad empresarial deja de ser un requisito y se convierte en clave de competitividad en 2026

Las empresas afrontan 2026 en un contexto marcado por la incertidumbre económica, la presión regulatoria y el impacto creciente de la crisis climática. En este escenario, la sostenibilidad deja de entenderse como una obligación externa para consolidarse como un elemento central de la estrategia de negocio.

Según el informe Tendencias en sostenibilidad empresarial y desarrollo sostenible, elaborado por el Pacto Mundial de la ONU España, cada vez más compañías reconocen que integrar los criterios ambientales, sociales y de gobernanza es clave para mantener su competitividad a medio y largo plazo.

Competitividad, valor y rentabilidad: el nuevo lenguaje ESG

Una de las principales conclusiones del informe es el cambio de enfoque en la alta dirección. El 88 % de las empresas identifica la sostenibilidad como una vía para generar valor futuro y el mismo porcentaje de consejeros delegados considera que los argumentos empresariales a favor de la sostenibilidad son hoy más sólidos que hace cinco años.

Esta evolución se traduce en una integración más profunda de la sostenibilidad en el ADN corporativo, con estrategias a largo plazo orientadas a acceder a nuevos mercados, optimizar costes y mejorar la rentabilidad.

Cadenas de suministro en el centro

La sostenibilidad de las cadenas de suministro se consolida como uno de los grandes ejes estratégicos. La mitad de las empresas B2B ya prioriza a proveedores sostenibles, y todo apunta a que esta cifra seguirá creciendo en los próximos años.

El informe destaca que este giro responde tanto a una mayor exigencia del mercado como al avance de normativas europeas como la Directiva de Informes de Sostenibilidad Corporativa (CSRD) o la Directiva de Diligencia Debida en Derechos Humanos (CSDDD). En 2026, mejorar la trazabilidad y la evaluación de riesgos en la cadena de suministro será una condición imprescindible para competir.

Inversión sostenible: de nicho a criterio estructural

La Inversión Socialmente Responsable (ISR) continúa ganando peso. En España, el 43 % de los activos gestionados ya incorpora criterios ESG, una tendencia que, según el informe, seguirá consolidándose.

Los mercados financieros avanzan hacia una mayor exigencia de datos verificables, comparables y auditables. Instrumentos como los bonos verdes o la financiación sostenible refuerzan una idea clara: la sostenibilidad deja de ser una opción reputacional para convertirse en un factor determinante en la asignación de capital.

Inteligencia artificial y gobernanza sostenible

La inteligencia artificial emerge como una herramienta clave para la gestión de la sostenibilidad empresarial. En 2026, su uso permitirá mejorar la calidad, disponibilidad y trazabilidad de los datos ESG, automatizando procesos complejos y facilitando la toma de decisiones en tiempo real.

El informe subraya, no obstante, que esta transformación tecnológica debe ir acompañada de una gobernanza sólida, mayor transparencia y una gestión responsable de los impactos ambientales asociados a la propia IA.

Más transparencia y menos greenwashing

La exigencia de transparencia marcará otro punto de inflexión. La entrada en vigor de la Directiva contra el greenwashing reforzará el control sobre cómo las empresas miden y comunican su desempeño en sostenibilidad.

Aunque el paquete Ómnibus introduce cierta flexibilidad para las pymes, la tendencia global es clara: las grandes empresas liderarán un reporting más riguroso, basado en evidencias y datos contrastables, que marcará el estándar para el conjunto del tejido empresarial.

El reto del aterrizaje regulatorio en España

Tras el cierre de un ciclo normativo clave a nivel europeo, 2026 será el año del aterrizaje en los marcos nacionales. España deberá avanzar en la transposición de la CSRD, la CSDDD y otras normativas vinculadas a la sostenibilidad.

Este proceso obligará a las empresas a reforzar sus capacidades de reporting y a adaptar sus modelos de negocio no solo para cumplir con la ley, sino para anticiparse y superar los estándares ESG.

El sistema alimentario, en el centro del debate

El informe también sitúa la transformación del sistema agroalimentario como una prioridad creciente. La combinación de crisis climática, tensiones geopolíticas y riesgos para la seguridad alimentaria está acelerando la transición hacia modelos más sostenibles.

Las empresas del sector primario deberán avanzar en prácticas responsables, mejorar la trazabilidad y reforzar la resiliencia de sus cadenas de suministro frente a los impactos climáticos.

Una hoja de ruta para competir en un entorno cambiante

El mensaje es claro: en 2026, la sostenibilidad ya no será un elemento accesorio, sino una condición estructural para competir, acceder a financiación y generar confianza. Según el Pacto Mundial de la ONU España, las empresas que integren estos criterios de forma estratégica estarán mejor preparadas para afrontar los desafíos económicos, sociales y ambientales que marcarán los próximos años.

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