
Esta visión cobra mucho más sentido al iniciar un nuevo año 2026, que nos reta a repensar el liderazgo desde la responsabilidad y la innovación.
Rediseñando la ecuación del liderazgo
EJE&CON nació hace una década con una idea simple y poderosa: el talento no tiene género. Hoy, en un contexto de disrupción tecnológica y transformación social, esa idea se convierte en un imperativo. La competitividad del siglo XXI se construye con liderazgo inclusivo, visión ética y una gestión del talento que incorpore la diversidad como palanca de innovación y sostenibilidad.
Asumir la presidencia de EJE&CON en su décimo aniversario ha reforzado mi convicción de que el liderazgo necesita ser revisado y actualizado constantemente. Vivimos un momento en el que no basta con hablar de diversidad: hay que integrarla en la estructura misma de las organizaciones. No basta con reconocer el talento: hay que impulsarlo, acompañarlo y darle espacio para decidir y transformar.
Encaramos un momento crucial para EJE&CON, donde es imprescindible imprimir un nuevo impulso y marcar un antes y un después en nuestro liderazgo. Por ello, planteo estructurar esta nueva etapa sobre tres pilares esenciales: propósito, profesionalización y proyección. El propósito servirá para mantener viva la esencia que nos define como asociación; la profesionalización, para fortalecer la gobernanza y salvaguardar la reputación de EJE&CON; y la proyección, para abrir nuevas rutas de crecimiento mediante alianzas institucionales y presencia en más ámbitos y territorios. Porque el liderazgo inclusivo no debe quedarse en una aspiración, sino convertirse en una práctica cotidiana, tangible y especialmente visible en 2026.
Del compromiso a la acción
Diferentes iniciativas de EJE&CON simbolizan esa visión, tales como los Premios EJE&CON, donde los últimos galardonados de 2025 —ILUNION, Fundación Máshumano, Izzon Lab y Mujeres\&Cía— que reflejan un cambio donde la igualdad y la diversidad ya no son un discurso, son un factor real de competitividad. Las empresas que integran la diversidad no solo ganan en reputación, sino en innovación, resiliencia y legitimidad.
Ese mismo espíritu guía el Código de Buenas Prácticas de EJE&CON. Más de 200 empresas lo han adoptado para avanzar hacia una gestión del talento más equitativa y eficaz. El Código propone medidas concretas: desde agendas corporativas de igualdad impulsadas por la alta dirección, hasta mecanismos de transparencia, mentoring y políticas reales de conciliación. No es un documento para cumplir, sino una herramienta para transformar.
De todas formas la igualdad sigue siendo un proceso inacabado. Persisten las brechas salariales, los sesgos en la promoción y la falta de referentes visibles en sectores estratégicos. Por eso, la igualdad debe dejar de ser una declaración de intenciones para convertirse en un criterio de excelencia y acción en 2026.
En cuanto al impulso del talento femenino STEM, como profesional del sector tecnológico, he vivido de cerca esa paradoja: las mujeres estamos cada vez más preparadas, pero seguimos infrarrepresentadas en los espacios donde se diseña el futuro. El estudio elaborado por EJE&CON y Atrevia, “Formación y liderazgo en igualdad para el futuro (2024–2039)”, confirma esta tendencia. A este ritmo, la paridad formativa en las ingenierías no se alcanzará antes de 2042, o incluso 2060. Y, sin embargo, las mujeres superan a los hombres en la mayoría de las competencias académicas y de liderazgo. El talento existe, pero el sistema aún no lo sabe aprovechar.
Una convicción: el liderazgo del futuro será más humano o no será.
El liderazgo en 2026 se desenvolverá en un contexto de disrupción tecnológica, cambios geoeconómicos y presión por resultados sostenibles, lo que exige gran adaptabilidad.
Las empresas que promueven diversidad y equidad, como lo impulsa EJE&CON, avanzan hacia modelos de gestión más eficaces y legítimos, capaces de responder a esos desafíos. Las tendencias clave incluyen la integración de la inteligencia artificial como aliada estratégica, la gestión de equipos híbridos y multiculturales, y la priorización del bienestar y la salud mental. Esa inteligencia artificial y automatización deberán potenciar, más que reemplazar, el liderazgo humano. Y para ello se requiere desarrollar “fluidez en IA” para interpretar datos y aplicar criterios éticos, apostando por la colaboración y el liderazgo horizontal.
Frente a una “policrisis” global con riesgos tecnológicos, climáticos y geopolíticos, liderar implica anticipar y adaptar estrategias, fomentar la diversidad y aprendizaje constante, y construir resiliencia organizacional a través de la flexibilidad y la ética.
El propósito ganará protagonismo: quienes sepan comunicar el “por qué” de sus acciones atraerán talento e inversión responsable.
EJE&CON promueve la presencia de mujeres en la alta dirección y en los consejos, pero su misión va más allá: construir un modelo de liderazgo ético, digital y humanista. Un liderazgo que no excluya, que no etiquete y que entienda que la diversidad no se gestiona: se ejerce
En la ecuación del futuro, las variables son claras: propósito, diversidad y talento. Resolverla en 2026 exige visión estratégica, agilidad organizativa y una profunda comprensión del factor humano y combinar las variables adecuadas aumenta las posibilidades de éxito. El reto está servido: hagamos de 2026 el año en que la ecuación del liderazgo se resuelva en plural, con impacto y responsabilidad compartida.