En una sociedad atravesada por la digitalización y el avance de la inteligencia artificial, proteger los espacios de encuentro, participación y pertenencia de las nuevas generaciones adquiere una importancia creciente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de que entre el 17 % y el 21 % de las personas de entre 13 y 29 años declara sentirse sola. Frente a esta realidad, recuperar los vínculos y construir proyectos colectivos aparece como una cuestión de bienestar, pero también de derechos.