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La desaparición de USAID y los recortes en cooperación internacional han encendido todas las alarmas en el sector humanitario. Según denuncia la Asociación Española de Fundraising, más de 300 millones de personas podrían verse afectadas por la reducción drástica de fondos. Las principales ONG advierten: la crisis amenaza la vida de millones, especialmente en África y Asia, y exige una respuesta urgente y coordinada.
El colapso de la ayuda humanitaria internacional amenaza a millones de personas

El auditorio de Acción contra el Hambre acogió este miércoles un encuentro de alto nivel donde se abordó el futuro incierto de la ayuda internacional. Bajo el título “El Impacto del Cierre de la USAID y la Reducción de la Ayuda Humanitaria”, la jornada reunió a los directores generales de World Vision, UNICEF España, Save the Children y Acción contra el Hambre. Todos coincidieron en una conclusión clara: estamos ante una emergencia sin precedentes.

USAID, la principal agencia de cooperación de Estados Unidos, gestionaba más de 35.000 millones de dólares al año. Su cierre, junto con los recortes anunciados por otros países donantes, ha supuesto un duro golpe para los programas de asistencia en los territorios más vulnerables.

“Estamos dejando morir a niños desnutridos, suspendiendo vacunaciones y cerrando clínicas en zonas de guerra”, lamentó Isla Ramos, directora general de Save the Children España, quien detalló que cerca de 10,3 millones de personas han quedado sin cobertura por la paralización de casi un centenar de programas.

World Vision informó de un impacto especialmente severo en países africanos. Solo en Somalia, más de 489.000 personas han perdido el acceso a ayuda vital, incluyendo campañas de vacunación. En Sudán del Sur, los recortes afectan a 200.000 niños menores de cinco años, y en Afganistán, el cierre de 10 clínicas priva de atención sanitaria a 50.000 personas. En Siria, al menos 35.000 refugiados han perdido el acceso al agua potable.

Por su parte, Acción contra el Hambre destacó que USAID suponía el 30% de su financiación internacional. La reducción de fondos ha obligado a interrumpir proyectos esenciales en países como Níger, donde 560.000 personas dependen de los servicios de alimentación y salud que ahora peligran. “Estamos en un punto de inflexión”, alertó Manuel Sánchez-Montero, director general de la organización.

Un modelo agotado que exige transformación

Los responsables de las ONG coinciden en que es urgente repensar el sistema de financiación de la ayuda humanitaria. La inversión de impacto y la colaboración con el sector privado aparecen como vías clave para garantizar la sostenibilidad de los proyectos. “La ayuda humanitaria no puede depender exclusivamente de los gobiernos. Necesitamos nuevas alianzas, una visión más estratégica y una ciudadanía comprometida”, insistió Sánchez-Montero.

Desde UNICEF, José María Vera fue contundente: “Estos recortes suponen un retroceso en décadas de avances en los derechos de la infancia. Nos enfrentamos a un conflicto de valores que pone en riesgo el pacto humanitario internacional”.

Javier Ruiz, director general de World Vision, subrayó la necesidad de reforzar la educación para el desarrollo y fomentar una narrativa positiva en torno a la cooperación. “Solo a través de la conciencia social y la acción colectiva podremos sostener los principios de solidaridad y justicia global”, apuntó.

Las organizaciones humanitarias hacen un llamamiento a la comunidad internacional, al sector privado y a la sociedad civil para frenar esta deriva. La cooperación internacional está en riesgo, y con ella, la vida de millones de personas. “El reto no es solo financiero, es ético y político. La ayuda salva vidas, estabiliza comunidades y previene conflictos. No podemos permitirnos mirar hacia otro lado”, concluyó Ramos.

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