
Esta semana, la capital brasileña se ha convertido en el epicentro de un diálogo internacional crucial: la Conferencia Mundial sobre Clima y Salud, que se celebra del 29 al 31 de julio en Brasilia. La cita, organizada por el Gobierno de Brasil junto a la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Alianza para la Acción Transformadora sobre el Clima y la Salud (ATACH), reúne a representantes de gobiernos, agencias de la ONU y organizaciones de la sociedad civil para integrar la salud como eje fundamental de la acción climática global.
El objetivo del encuentro es doble: por un lado, promover políticas públicas que permitan adaptar los sistemas sanitarios al nuevo contexto climático, y por otro, visibilizar los beneficios que tendría una acción climática ambiciosa sobre la salud global, tanto a nivel nacional como internacional. La cita cobra especial relevancia por su proximidad con la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), que se celebrará en noviembre en Belém do Pará, en la Amazonía brasileña.
En palabras de Jarbas Barbosa, director de la OPS, es urgente “situar la salud y la equidad en el corazón de la agenda climática”, en un contexto donde América enfrenta temperaturas récord, brotes epidémicos y eventos climáticos cada vez más severos. Barbosa subrayó además que las poblaciones más vulnerables siguen siendo las más golpeadas por estos impactos, a pesar de no ser responsables de las causas que los generan.
Durante su intervención, el director de la OPS también señaló que su organización está trabajando con los países del continente para reforzar la resiliencia del sector sanitario. Esto incluye desde el desarrollo de planes nacionales de adaptación en salud, hasta la mejora de infraestructuras, sistemas de vigilancia epidemiológica y estrategias de respuesta ante emergencias climáticas. Para avanzar en estos objetivos, Barbosa hizo un llamado claro a la movilización de recursos financieros.
La conferencia incluye sesiones temáticas, talleres y mesas de debate en torno a tres grandes ejes: vigilancia sanitaria, estrategias políticas basadas en la evidencia y formación e innovación tecnológica. Entre los temas destacados figuran el Índice de Salud Ambiental Infantil, el impacto de la sequía en la salud pública brasileña, el uso de inteligencia artificial para anticipar emergencias, y los desafíos sanitarios en la región andina y la Amazonía.
Además, se están recogiendo propuestas concretas que formarán parte del borrador del Plan de Belém sobre Acción para la Salud, un documento estratégico que se perfila como guía para incorporar la dimensión sanitaria en las políticas climáticas globales, según informa la Organización Panamericana de la Salud.
Esta es la quinta edición de una conferencia que sigue consolidando el vínculo entre salud y clima como una prioridad urgente para la comunidad internacional. Un paso más para construir sistemas sanitarios capaces de hacer frente a un futuro incierto, donde la justicia climática también se juega en los hospitales, centros de atención primaria y políticas públicas que protejan la vida en todas sus formas.