
La economía circular puede desempeñar un papel clave en la lucha contra el cambio climático. Así lo señala un reciente análisis publicado por la European Environment Agency (EEA), que revisa más de 130 estudios científicos y concluye que las estrategias circulares podrían lograr una reducción media de hasta el 33% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
El documento, basado en una revisión de literatura científica reciente, analiza el potencial de las medidas circulares para reducir emisiones en diferentes sectores económicos. Según explica la European Environment Agency, este trabajo se apoya en el informe técnico Climate mitigation contributions from circular economy actions elaborado por el European Topic Centre on Circular Economy and Resource Efficiency y contribuye a respaldar iniciativas europeas como el Clean Industrial Deal 2025 y el Plan de Acción de Economía Circular de 2020.
Tal y como destaca la European Environment Agency, alcanzar los objetivos climáticos globales requiere no solo transformar el sistema energético, sino también abordar el uso de materiales en la economía. Actualmente, la extracción y el procesamiento de recursos naturales representan alrededor del 55% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, incluyendo las asociadas a la producción de alimentos o combustibles fósiles.
En este contexto, la economía circular busca reducir la demanda de materias primas a lo largo de todo el ciclo de vida de los productos. Antes de su uso, estrategias como el diseño circular o la selección de materiales sostenibles permiten reducir los recursos necesarios y facilitar su reutilización o reciclaje. Durante la fase de uso, acciones como la reparación, el reacondicionamiento o el uso compartido de productos prolongan su vida útil. Tras su utilización, el reciclaje y la recuperación de materiales contribuyen a cerrar el ciclo y disminuir la dependencia de recursos vírgenes.
El análisis publicado por la European Environment Agency indica que el potencial de reducción de emisiones varía significativamente según el sector. En términos relativos, la gestión de residuos presenta el mayor potencial de mitigación, con una reducción media estimada del 52%.
A continuación se sitúan el sector de la construcción y los edificios, con un potencial medio del 48%, seguido por el transporte y la movilidad con un 28%, la industria con un 26% y la agricultura con un 24%. Sin embargo, cuando se analizan las reducciones en términos absolutos de emisiones, el mayor potencial se encuentra en los sistemas alimentarios y agrícolas. Según recoge la European Environment Agency, las medidas circulares podrían reducir hasta 7,3 gigatoneladas de CO₂ equivalente en 2050 en este sector en comparación con un escenario de continuidad.
El estudio también señala que determinadas transformaciones en los patrones de consumo pueden tener un impacto climático considerable. Entre las medidas con mayor potencial destacan la reducción del espacio habitacional, el cambio hacia dietas más basadas en alimentos vegetales y el impulso de la movilidad compartida.
Según recoge la European Environment Agency, algunos trabajos sugieren incluso que las medidas orientadas a reducir la demanda de materiales —como el consumo sostenible o los cambios en la dieta— podrían generar mayores beneficios climáticos que algunas soluciones exclusivamente tecnológicas.
El informe también identifica oportunidades relevantes en el sector de la construcción. A escala global, los edificios representan casi la mitad del consumo total de materiales, lo que convierte a este sector en uno de los principales ámbitos donde aplicar estrategias circulares.
Entre las medidas con mayor potencial destacan el uso de materiales de menor huella de carbono, el diseño modular o la sustitución de materiales intensivos en emisiones. Además, la utilización de materiales de origen biológico, como la madera, puede contribuir a almacenar carbono de forma temporal.
A pesar de la evidencia creciente, la European Environment Agency advierte de que las estimaciones sobre el potencial climático de la economía circular varían ampliamente entre estudios. Las diferencias metodológicas, los supuestos utilizados o el alcance geográfico hacen que los resultados no siempre sean directamente comparables.
Por ello, el organismo subraya la importancia de seguir desarrollando herramientas de modelización y marcos analíticos que permitan evaluar con mayor precisión el impacto de las medidas circulares y facilitar la toma de decisiones políticas.
En cualquier caso, según concluye la European Environment Agency, la evidencia científica revisada coincide en que combinar medidas a lo largo de todo el ciclo de vida de los productos —desde el ecodiseño hasta el reciclaje— junto con cambios tecnológicos y de comportamiento es una de las estrategias más prometedoras para reducir las emisiones globales y avanzar hacia una economía más sostenible.