A pesar de los avances legislativos realizados en los últimos cinco años, el impulso necesario para transformar la economía europea en una economía circular aún requiere acciones audaces y una aplicación rigurosa de las medidas ya establecidas. De acuerdo con una evaluación crucial llevada a cabo por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), recientemente publicada, es imperativo adoptar medidas contundentes para reducir drásticamente los residuos, priorizar la disminución del uso de recursos, aumentar las tasas de reciclaje y promover la integración de productos diseñados con criterios de circularidad desde su concepción.