
Los últimos datos disponibles, del año 2018, 49.209 mujeres llamaron al 016, y fueron asesinadas 50 mujeres, de las que solo 14 tenían previamente una denuncia. La iniciativa de Mascarilla 19 –en la que las farmacias prestan ayuda a las mujeres maltratadas durante esta etapa de confinamiento– es interesante y un buen intento en un contexto que no permite pedir ayuda.

En este artículo de actualidad, Canyelles defiende que la responsabilidad social de las empresas es más vigente que nunca y que deberá adquirir una mayor capacidad de hacer frente a la complejidad y la resiliencia. Ya no sirven las soluciones simples; hay que activar nodos de responsabilidad y compromiso en cada persona y cada organización, entendiendo que estamos entrando en un nuevo estadio en el que la vulnerabilidad por razones climáticas, sociales, sanitarias, económicas, será mayor.

¿Por qué hay líderes mundiales que extreman las medidas de restricciones para la circulación de las personas (y por ende el virus) mientras que otros se muestran laxos en los controles? Más allá de cuestiones políticas e ideológicas, en el fondo se plantean dilemas éticos.

Esta llamada masiva a la acción convoca a innovadores sociales a presentar ideas, soluciones o start-ups que respondan a las necesidades creadas por la crisis sanitaria. Danone, Fundación Telefónica, Ashoka, Bridge for Billions, Ship2B, Mondragon, MTA-LEINN, EduCaixa e IrsiCaixa crean CreatingForHumanity.org, una plataforma conjunta dirigida a jóvenes a nivel local e internacional.

En las últimas dos semanas han surgido iniciativas empresariales para ayudar a paliar las consecuencias de la crisis sanitaria que está viviendo nuestro país. En general, las empresas, sobre todo las pymes, se están volcando para dar facilidades a sus empleados e, incluso, adaptar sus procesos productivos a la nueva situación. Se ha producido un brusco cambio de contexto y lo que servía para ayer ya no sirve para hoy.

En épocas de cambio, acostumbramos a desorientarnos porque en el fondo nos gusta estar apegados a la rutina que nos permite realizar nuestros quehaceres sin tener que rompernos la cabeza.

Nuevos síntomas y causas viejas en la crisis global generadad por el covid-19. La necesidad de sitstematicidad y sostenibilidad en la promoción de empleos y de partenariados pubico-privados.

Gracias a las nuevas tecnologías digitales y los avances en estas, cada vez podemos ser más independientes en nuestro día a día y, por ejemplo, podemos realizar todo tipo de gestiones financieras nosotros mismos con una tarjeta gracias a los neobancos.

Fábricas cerradas, aviones sin volar, coches y autobuses sin circular, eventos cancelados, etc…: el efecto más inmediato del coronavirus es una caída de las emisiones de gases de efecto invernadero. El problema es si esta buena noticia para el medio ambiente será de corta duración. Tenemos que intentar por todos los medios que los esfuerzos que hemos hecho a nivel mundial para combatir el cambio climático no desaparezcan. A menos que esto sirva para empezar a construir una sociedad más resistente.

Nunca antes sentimos la interdependencia de unos con otros tan intensamente como ahora. Y esas ideas que algunos ningunearon -como responsabilidad social o bien común… calificándolas de utópicas o idealistas-, hoy se plantan en nuestras habitaciones y conversaciones sin pedir permiso, como una cuestión de vida o muerte.