
“Esta disposición a admirar, y casi a idolatrar, a los ricos y poderosos, y a despreciar o, como mínimo, a ignorar a las personas pobres y de condición humilde... es la principal y más extendida causa de corrupción de nuestros sentimientos morales” escribió en el siglo XVIII Adam Smith, el padre fundador de la economía clásica. Y esta reflexión del economista y filósofo escocés se ha fortalecido en los siglos posteriores. Nos hemos vuelto insensibles, cuando no contrarios, a los costes humanos de las llamadas políticas sociales.

En la época del Covid19 también hay pymes modélicas cuyo comportamiento acaricia el espíritu y empuja a mejorar entre todos esta maltrecha sociedad.

Nos encontramos en un momento difícil, vivimos en un nuevo escenario desconocido dónde la incertidumbre se convierte en la única certeza. Todos conjeturamos sobre lo que es, lo que será o debería ser pero, nadie parece tener las respuestas.
En este nuevo contexto, muchos nos preguntamos también qué pasará con la RSC, ¿esta crisis reforzará la responsabilidad social de las empresas o la relegará definitivamente a un segundo plano?

Desde el inicio del COVID-19 hasta la fecha, el apoyo directo de las empresas a sus grupos de interés, a través de iniciativas de Responsabilidad Social, ha ido en aumento. Alrededor del 50% de las acciones se concentran en beneficio de tres importantes públicos: empleados, proveedores y clientes, y el 50% restante, en beneficio de la sociedad en general.

What principles should guide us in striking the balance between « lives and livelihoods » ? Or put differently, between health and GDP? O sea: ¿Qué principios deberían guiarnos para lograr el equilibrio entre "vidas y medios de vida"? O dicho de otro modo, entre la salud y el PIB.

Por respeto y devoción a Tony Judt no he querido titular este articulo “Algo va mal”, como su ultimo libro, publicado en septiembre de 2010, un mes después de que el escritor falleciese en Nueva York, dando ejemplo de enorme dignidad frente a la enfermedad. En tiempo de confinamiento y pandemia, he vuelto a releer ese hermoso ensayo y otra obra más, un bestseller, de Antonio Munoz Molina (“Todo lo que era sólido”), publicada en febrero de 2013.

El COVID-19 está alterando drásticamente la industria pesquera sostenible, golpeando los mercados mundiales e introduciendo nuevas incertidumbres comerciales. Y es que a pesar de que la pesca es un sector básico de la cadena de abastecimiento de alimentos, lo cierto es que el precio en determinadas lonjas y la demanda de algunos productos pesqueros, especialmente frescos, ha descendido de forma drástica.

Mi artículo de hoy pretende crear reflexión y compromiso sobre un tema del que no se habla en la empresa y menos a nivel directivo, es un tema tabú, la violencia de género.

En este quinto artículo de la serie en forma de poesía que escribo para Diario Responsable quiero expresar la importancia de sentirse segura y fuerte incluso ante las amenazas, que prefiero convertir en retos, especialmente en circunstancias como las actuales. Ahora nos toca construir.

John Morán se describe como un joven líder en busca de un mundo que conciba a la diversidad como una fortaleza. Con seis años de experiencia en desarrollo de liderazgo en jóvenes, dirige la organización AIESEC en España.