
“Todas las personas grandes han sido niños antes, aunque pocos lo recuerdan”. Así reza la dedicatoria/reflexión que Antoine de Saint-Exupery incluyó en su obra “El Principito”, un clásico de cuya publicación se han cumplido en este abril 77 años.

Si alguna tarea podemos aportar, en medio del reposo domiciliario causado por la crisis sanitaria, es la de abrir la tapa de algunos viejos y nuevos libros para entender el mundo que se nos vislumbra. Una exploración al modelo social que se avecina se encuentra ya en nuestra historia más reciente.

“Cuando teníamos las respuestas nos cambiaron las preguntas”, leyó un poeta latinoamericano en una inscripción, y recordé la frase al reflexionar sobre el papel de la agroalimentación en nuestra realidad presente.Piensen qué pasaría si la crisis sanitaria fuera también alimentaria. El colapso nos haría entender, en nuestra Europa, el problema del hambre que persiste en amplias zonas del planeta.

En etapa de confinamiento muchas personas han perdido su trabajo. Sin embargo, el sector tecnológico no se ha visto tan afectado. En muchos subsectores tecnológicos ¡todo lo contrario! Por eso, la compañía ha lanzado un programa de formación para impulsar la empleabilidad tras el Covid 19.

Llevar a cabo una alimentación saludable es clave para afrontar el encierro de la mejor forma posible y no tener ansiedad o estrés. Para proteger nuestro sistema inmunitario contra el coronavirus, hay que consumir frutas y verduras, dado que son las mayores fuentes de vitamina. Hay que saber qué alimentos son imprescindibles comprar para evitar los ultraprocesados y hacer una compra consciente para no salir a la calle en la medida de lo posible y exponernos al virus.

Llevamos más de 20 días de confinamiento o aislamiento en nuestros hogares sufriendo una distancia social de seguridad obligada por una pandemia llamada Coronavirus, de fácil contagio y alta mortalidad. Bajo medidas imprescindibles para frenar las consecuencias de esta emergencia, no solo desde el punto de vista económico, sino social, cultural y político.

“La solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo”, decía el escritor uruguayo Eduardo Galeano cuando se refería a la importancia de la colaboración. Y la colaboración se ha desbordado estos días entre los ciudadanos y las empresas para tratar de contribuir a frenar la crisis sanitaria, social y económica que está generando el COVID-19. También las Entidades No Lucrativas (ENL) han vuelto a responder como siempre: prestando atención a los colectivos más desfavorecidos frente esta pandemia, y coordinándose con las administraciones públicas para mitigar su impacto a nivel sanitario.

La pandemia del Covid-19 se está cebando con España. Tras su expansión en China e Italia, España ha tenido el dudoso honor de convertirse en epicentro de la crisis, y el segundo país donde más muertes se han registrado debido a la propagación de este dañino virus a la fecha de publicación de este artículo. Esta circunstancia hace que la experiencia española pueda aportar enseñanzas aplicables en otros países que navegan por estadíos previos de esta crisis.

La crisis del #COVID19 lo ha cambiado todo. Hay muchos pensadores que ya afirman que el Mundo de Ayer, citando a Stefan Zweig, no volverá a ser como lo conocíamos. La sociedad que llegue será distinta de la de ayer porque, hasta que la vacuna esté lista o, en su defecto, se descubran lo retrovirales que combatan al virus, tendremos que limitar la movilidad, mantener la distancia social, y modificar muchos de nuestros hábitos. Algunos estudios, especialmente el del Imperial College, creen que esto se puede demorar entre 18 y 24 meses.

¿Alguno de los que a diario leéis Diario Responsable como personas comprometidas con la RSC, habíais imaginado en vuestros peores sueños lo que nos iba a tocar vivir?