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El último Edelman Trust Barometer lo deja claro: el 63 % de las personas confía más en las empresas que en los gobiernos para resolver los grandes retos sociales y ambientales y les exige mayor responsabilidad para actuar en aquellas materias sobre las que tienen impacto directo. Pero, al mismo tiempo, la ciudadanía penaliza cada vez más cualquier intento de greenwashing o social-washing. No basta con comunicar sostenibilidad: hay que demostrarla.
Zapatero, a tus zapatos: narrativas ESG con impacto real

El Global Risks Report 2025 del World Economic Forum apunta en la misma dirección: a corto plazo, los riesgos más relevantes están asociados a la desinformación y los conflictos pero, a medio y largo plazo, las mayores amenazas tienen que ver con el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la fractura social.

Nos movemos en un contexto en el que empresas, líderes y comunicadores asumimos un doble reto: generar narrativas compartidas que integren negocio, personas y planeta, y, al mismo tiempo, liderar estrategias ESG basadas en datos, hechos y riesgos reales, sin caer en discursos vacíos y con una sociedad tremendamente polarizada.

Del discurso a la acción: cómo gobernar la narrativa ESG

Durante años, muchas organizaciones se han centrado en contar sostenibilidad más que en gobernarla. Sin embargo, comunicar sin gobernar es insostenible. Para que la narrativa ESG sea creíble, debe nacer de sistemas sólidos que conviertan los compromisos en decisiones operativas: gobernanza clara, métricas vinculadas a negocio, incentivos coherentes y una gestión del cambio que involucre activamente a empleados, clientes y proveedores.

La nueva normativa europea CSRD y sus estándares de reporting refuerzan esta exigencia: ya no se trata solo de comunicar el impacto de la empresa sobre el planeta y las personas, sino también de explicar cómo los riesgos ambientales, sociales y de gobernanza afectan directamente a los resultados financieros. Aquí, el reto es doble: entender la complejidad de los datos y traducirlos en historias comprensibles que conecten con todos los stakeholders. Si somos capaces de explicar que descarbonizar la cadena de valor no solo reduce emisiones, sino que protege márgenes, impulsa eficiencia y mejora cashflow, la narrativa deja de ser aspiracional y se convierte en palanca de competitividad.

El PwC CEO Survey 2025 lo confirma: un tercio de los líderes que invierten en transición climática reportan más ingresos y dos tercios declaran haber reducido costes o mantenerse igual tras su implementación. La sostenibilidad ya no es solo reputación: es un modelo de negocio capaz de abrir mercados, atraer inversión y fortalecer la estabilidad y el desempeño de la empresa.

Personas, coherencia y liderazgo: las claves del impacto

La narrativa ESG no es únicamente medioambiental: también es social y de gobernanza. En un ecosistema donde los públicos auditan cada dato, la única forma de generar confianza es demostrarla con coherencia, transparencia y verificación externa.

Normas como la IFRS S1/S2 aportan un nuevo lenguaje común y hacen que la información sea cada vez más comparable, mientras añaden un marco de confianza basado en el rigor y la credibilidad.

Pero hay otro elemento igual de crítico: las personas. El eje Social (S) es determinante para cualquier estrategia ESG que aspire a ser transformadora. Hablamos de preparar a empleados y proveedores para la transición mediante upskilling y reskilling, de impulsar la diversidad, equidad e inclusión -donde redes como EJE&CON tienen un papel clave- y de garantizar el bienestar y el engagement de los equipos. Si los empleados no creen en la narrativa, los clientes, inversores y la sociedad tampoco lo harán.

En última instancia, estamos en un momento de urgencia razonable. Las empresas que entiendan que la narrativa ESG no es un eslogan, sino un contrato de confianza serán las que lideren el futuro. Integrar negocio, personas y planeta bajo una historia coherente y compartida ya no es opcional: es ventaja competitiva, es reputación y es preparación ante el cambio.

En tiempos de incertidumbre, no basta con decir que somos sostenibles: hay que demostrarlo con datos, hechos y liderazgo. Solo así podremos generar confianza, atraer talento, movilizar inversión y crear impacto real.

Nerea Nuevo, miembro del Foro
de Marketing, Comunicación y Ventas de La Asociación Española de Ejecutivas y Consejeras- EJE&CON

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