
Vivo con mi familia y mis tres hijos pequeños a unos minutos de la playa, en la costa de Cádiz. Desde aquí, cada mañana observo la inmensidad y la belleza del océano, pero también soy testigo directo de una de las mayores y más silenciosas paradojas medioambientales a las que nos enfrentamos cada verano en España, y en todo el mundo.

Los chatbots y asistentes virtuales están irrumpiendo en la formación corporativa en ASG. No como sustitutos de la conciencia, sino como el primer sistema capaz de convertir una política de sostenibilidad en algo que la gente realmente entiende, recuerda y aplica.

Hace un año y medio, decidí hacer el experimento y montar un acuario de catorce litros que complementara el bioterrario que tenía. Una idea que ya me rondaba por la cabeza hace tiempo y que había visto en mis libros explicada por naturalistas como como Gerald Durrel.

En un contexto marcado por la innovación, el impacto social y los criterios ESG, el voluntariado continúa percibiéndose con demasiada frecuencia como una actividad complementaria. Sin embargo, cuando se planifica, se acompaña y se evalúa adecuadamente, se convierte en una poderosa herramienta de aprendizaje, crecimiento profesional y transformación comunitaria.

Han sido numerosos los textos en los que he hablado del Antropoceno como nuevo horizonte epocal . Pero mientras que el Antropoceno atribuye de manera abstracta la transformación de la Tierra al ser humano en su conjunto, el Tecnoceno diagnostica que la fuerza que reconfigura la realidad no es la humanidad genérica, sino un entramado de sistemas formales, optimizaciones algorítmicas y flujos globales de capital.

Durante años, la sostenibilidad encontró su espacio en programas específicos, actividades de sensibilización o asignaturas vinculadas, sobre todo, al medioambiente. Sin embargo, ese enfoque que en su momento fue muy relevante se ha quedado corto. La necesidad de considerar la sostenibilidad ha crecido y ha traspasado nuevas fronteras para convertirse en un concepto global que abarca multitud de aspectos y que, ineludiblemente, influye en nuestra vida de manera relevante.

La sostenibilidad empresarial tiene un problema: asume que la empresa seguirá existiendo. Una empresa puede tener una memoria de sostenibilidad impecable, objetivos climáticos ambiciosos y un relato reputacional muy cuidado. Pero si un ciberataque la deja sin operar, un proveedor crítico paraliza su producción o si se produce una crisis de confianza que borra en una semana lo construido durante años, la pregunta es inevitable: ¿era realmente sostenible?

Hace unas semanas acudí como VIP Buyer a la feria NME de Milán, dedicada al transporte de personas. Es una feria de tamaño discreto, pocos pabellones, pero con una atmósfera que me llamó la atención desde el primer minuto: tranquila, ordenada, casi silenciosa.

Cada vez que celebramos los Premios Fundación Randstad volvemos al origen de nuestro compromiso. Desde hace más de dos décadas trabajamos para que la igualdad de oportunidades sea una realidad en el empleo de las personas con discapacidad. Un camino que nos ha enseñado que la inclusión es un proceso que avanza con la sociedad y que exige una mirada cada vez más amplia.

De cara al futuro, es probable que el mercado de bonos soberanos ESG de mercados emergentes evolucione dentro de un marco más maduro y restringido, en línea, en términos generales, con las tendencias globales que apuntan a una consolidación más que a una nueva expansión rápida.