
Quienes trabajamos en el ámbito de la comunicación corporativa llevamos años inmersos en ese laberinto de palabras que rodean la sostenibilidad: ESG, ODS, huella de carbono, impacto… Sin duda, se ha logrado que las empresas asuman cada vez más su responsabilidad ambiental y social. Queda mucho por hacer, pero ya podemos celebrar algunos triunfos indiscutibles de los que sentirnos plenamente orgullosos.

Durante años, la sostenibilidad en el ámbito empresarial ha evolucionado incorporando nuevas exigencias: el cambio climático, la economía circular, los derechos humanos, la diversidad o la transparencia. A ello se han sumado, en los últimos tiempos, la aceleración regulatoria, la transformación digital, la inteligencia artificial, la inestabilidad geopolítica y el incremento de los riesgos cibernéticos.

Durante años, la sostenibilidad ha sido para muchas pymes una combinación de obligación, lenguaje técnico y sensación de lejanía. Demasiadas siglas, marcos y una percepción extendida de: “esto es cosa de grandes empresas”. Sin embargo, con la entrada en vigor de la directiva CSRD varias empresas cotizadas están pidiendo que sus proveedores puedan facilitarles los indicadores necesarios para poder reportar.

En un taller, una persona lija una superficie de un mueble que restaura, el gesto es lento y repetitivo, pasar la mano una y otra vez hasta que la madera recupera su brillo y tacto. Desde fuera, no se distingue si ese mueble está siendo reparado o si, en realidad, quien lo repara también se está transformando.

“Aldealista nació de un deseo, se convirtió en un sueño y comenzó con un encargo de mi abuela: “Haz algo por tus pueblos”. Explica Juan Carlos Pérez, CEO y socio fundador de Aldealista, startup que nació en 2020, cuando la pandemia le pilló en Castiñeiro, una aldea de San Xoán de Río (Ourense).

Vivo con mi familia y mis tres hijos pequeños a unos minutos de la playa, en la costa de Cádiz. Desde aquí, cada mañana observo la inmensidad y la belleza del océano, pero también soy testigo directo de una de las mayores y más silenciosas paradojas medioambientales a las que nos enfrentamos cada verano en España, y en todo el mundo.

Los chatbots y asistentes virtuales están irrumpiendo en la formación corporativa en ASG. No como sustitutos de la conciencia, sino como el primer sistema capaz de convertir una política de sostenibilidad en algo que la gente realmente entiende, recuerda y aplica.

Hace un año y medio, decidí hacer el experimento y montar un acuario de catorce litros que complementara el bioterrario que tenía. Una idea que ya me rondaba por la cabeza hace tiempo y que había visto en mis libros explicada por naturalistas como como Gerald Durrel.

En un contexto marcado por la innovación, el impacto social y los criterios ESG, el voluntariado continúa percibiéndose con demasiada frecuencia como una actividad complementaria. Sin embargo, cuando se planifica, se acompaña y se evalúa adecuadamente, se convierte en una poderosa herramienta de aprendizaje, crecimiento profesional y transformación comunitaria.

Han sido numerosos los textos en los que he hablado del Antropoceno como nuevo horizonte epocal . Pero mientras que el Antropoceno atribuye de manera abstracta la transformación de la Tierra al ser humano en su conjunto, el Tecnoceno diagnostica que la fuerza que reconfigura la realidad no es la humanidad genérica, sino un entramado de sistemas formales, optimizaciones algorítmicas y flujos globales de capital.