¿Se puede aprovechar el poder de las finanzas para apoyar la transición ambiental? ¿Se debería? ¿Deberían las empresas comprometerse con objetivos ajenos a su rendimiento financiero, en particular en lo que respecta a su impacto en la sociedad y el medio ambiente, o deberían limitarse a maximizar el valor para los accionistas? ¿Son estas dos visiones contradictorias o están alineadas en un horizonte temporal suficientemente largo?
Bancos: facilitadores de la transición energética

Estos son debates candentes que resuenan en las salas de los consejos de administración de empresas de todo el mundo y que ponen en tela de juicio las suposiciones mantenidas durante mucho tiempo. Dejémoslos que prosigan, porque lo que está cada vez más claro es que los inversores han tomado una decisión, en particular sobre la cuestión medioambiental. Cada vez presionan más a todos los actores de la economía mundial para que adopten medidas concretas para reducir sus huellas ambientales y apoyar mejor la transición del mundo hacia un modelo económico más limpio.

Ante esta realidad, también podemos afirmar claramente que el sector financiero, con su experiencia en la gestión del riesgo y la asignación de capital, debe jugar un papel fundamental para la transición, no sólo para sí mismo sino para toda la economía.

El foco de muchas campañas relevantes se centra en la desinversión del sector financiero en  los sectores y actividades más contaminantes. Esto es sin duda parte de la solución, y Natixis ha hecho una serie de promesas que han tenido un notable impacto. Desde el carbón térmico en 2015 hasta el petróleo de arenas alquitranadas y el petróleo pesado en 2017, Natixis ha sido pionera en adoptar criterios ambientales ambiciosos. Recientemente lo hemos extendido al petróleo y el gas de esquisto, donde ya no financiaremos proyectos o compañías que obtengan más del 25% de sus ingresos de esta tecnología. Asimismo, hemos establecido un calendario para nuestra salida completa del sector del carbón térmico, para el año 2030 en la UE y la OCDE y para el 2040 en el resto del mundo.

Proporcionar financiación para actividades más sostenibles también es ampliamente aplaudido, y con razón. Aquí, una vez más, Natixis hace una contribución significativa como líder en la financiación de energías renovables, así como en la emisión de bonos y préstamos sostenibles.

Pero excluir a los contaminadores y financiar solo a los sectores más respetuosos con el medio ambiente no proporcionará por sí solo una solución para gestionar la transición ambiental. De hecho, creemos que las finanzas sostenibles fallarán en su misión si simplemente dejan de lado a las industrias con altas emisiones. En estas industrias es precisamente donde existe el mayor potencial para reducir la intensidad de carbono de la economía global. Por lo tanto, es crucial para Natixis como banco involucrar a todos los sectores y actores en la descarbonización, independientemente de su posición inicial, trabajando con ellos para definir las rutas de transición.

Por todo esto Natixis lanzó en septiembre de 2019 su Factor de Ponderación Verde, un mecanismo interno de ponderación de capital que nos permite diferenciar el impacto climático entre empresas, tecnologías y proyectos. Por ejemplo, la calificación de una central eléctrica de gas puede variar de marrón medio a verde medio dependiendo del nivel de su tecnología GHG,  de su capacidad para suplir sistemas más contaminantes (como el carbón) o de en qué medida apoya la integración de fuentes renovables al compensar su intermitencia, o de si está equipada con tecnologías de captura de carbono.

Este enfoque nos permite involucrar a nuestros clientes de una manera significativa y práctica, y apoyarlos para reducir el impacto ambiental de sus modelos de negocio, sin importar su punto de partida. También tiene el efecto de incentivarnos a nosotros y a nuestros clientes a perseguir y financiar negocios más ecológicos y, por lo tanto, tendrá el efecto de ‘pintar de verde’ nuestro balance a lo largo del tiempo.

Natixis es el primer banco del mundo que ha lanzado una herramienta de este tipo, pero nuestro objetivo es que dicho enfoque sea adoptado por toda la industria financiera. Por lo tanto, hemos estado compartiendo detalles de nuestra iniciativa con nuestros homólogos y con las autoridades reguladoras que están lidiando con la misma problemática, a fin de apoyar la innovación, el debate y el progreso en este campo.

La brusca aparición de la crisis de Covid-19 parece haber cristalizado las mentes en torno a la crisis ambiental, que se ha ido gestando durante mucho más tiempo pero cuyos posibles impactos amenazan con empequeñecer los trastornos y estragos causados por la pandemia

A medida que las empresas tratan de adaptar sus negocios y satisfacer las demandas de los accionistas, los gobiernos y el público, los bancos deben dar un paso adelante, más que nunca, y proporcionar a sus clientes el apoyo y la innovación financiera necesarios para permitirles pasar de donde estamos hoy a donde necesitamos estar mañana.

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