
Siempre he defendido que a las personas hay que quererlas cuando están. Que lo que no hagas por ellas en vida, nunca más podrás hacerlo. Por eso, nunca he sido amiga de funerales ni de homenajes póstumos. Pero no toca pensar en mí, sino en Jordi. Intento ponerme en su piel y, conociéndole, creo, estoy segura, de que ver su Diario Responsable lleno de palabras para él le habría hecho (le hace) sentirse absolutamente feliz.

A lo largo de nuestras vidas nos cruzamos con mucha gente. Además, si eres periodista y sabes que el ahora llamado “networking” es básico para ampliar tu red y sumar fuentes, el número de personas con las que interactúas se multiplica exponencialmente. Así empecé a ir a eventos, jornadas y foros sobre estos temas y conocí a Jordi.

Quería amigo darte las gracias por tu paciencia, por tu carisma, por tu humor, por tu fidelidad, por tu generosidad infinita, por ser tan canalla... si es que me he quedado muy tocado con tu pérdida Jordi querido.

Te agradezco Jordi que sigas muy presente; que tu impronta y talante me lleven inmediatamente a esbozar una sonrisa mimética a la que tú siempre nos regalas.

No puedo decir que conocía a Jordi. Nunca llegamos a tomar esa caña pendiente, a ponernos cara, a darnos un abrazo. Pero eso no influye nada en el profundo sentimiento de pérdida que me acompaña desde que me enteré de su muerte por un tuit de Alberto Andreu.

Jordi dio mucha vida a la vida, y eso que la vida se lo puso difícil.

No quiero dejar escribir mi pequeño mensaje también para Jordi que quiero comenzar como terminaba un email que le enviaba hace unos meses para organizar una Jornada que, desgraciadamente, quedará siempre pendiente: “…y no puedo dejar de transmitirte mi sincero sentimiento de admiración y a la vez de agradecimiento, porque creo que eres una enorme inspiración y un ejemplo para todos los que te seguimos y creemos en la RSE”.

Jordi, sé que volverás, tú y yo lo sabemos, me pregunto en qué forma y cuándo volverás, pero sé que lo harás, y sólo pido ser capaz de reencontrate y reconocerte.

“Pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos,caminos sobre la mar” . Nada hay más elocuente sobre el tránsito de la vida que esos versos preciosos de Machado, que nos recuerdan, como la Biblia, que polvo somos y que el final inevitable de la muerte nos acompaña en la vida.

Jordi, Jordi, Jordi…te has ido en silencio y sin previo aviso, pero tu recuerdo sigue tronando allá donde estés. ¿Qué has hecho para ser una de esas personas que no pasa nunca desapercibida? Tengo la respuesta.