En enero de este año el Banco Nacional de Suiza (BNS) decidió dejar flotar libremente el tipo de cambio de su moneda, creando un gran revuelo en los mercados financieros y produciendo considerables pérdidas a quienes habían apostado por un tipo de cambio fijo -por ejemplo, las familias de países con tipos de interés altos, que pidieron hipotecas en francos suizos sin darse cuenta del riesgo de depreciación de su moneda. Edwin Truman publicó una entrada en el blog delPeterson Institute for International Economics (aquí, en inglés) que tituló, significativamente, “Dos hurras por el Banco Nacional Suizo” (lo de dos en vez de tres hurras viene de antiguo, cuando uno quiere aplaudir algo que le gusta, pero que quizás no le gusta del todo).
Truman felicita al BNS porque hizo lo que debía. “Era la acción política correcta y una recordatorio a los mercados de que el trabajo del banco central no consiste suavizar la pista de aterrizaje de las finanzas globales y salvar a los inversores de sus propios errores (…) El BNS merece reconocimiento por no telegrafiar sus intenciones al mercado. No es la responsabilidad del banco central salvar a los participantes en los mercados de sus supuestos equivocados”.
Piensen ustedes en el Mal. No en Lucifer o Satanás, ni en Drácula o el Hombre Lobo. Y por favor, ni mucho menos en el Doctor Muerte o Magneto. Piensen en algo más humano, tal vez, mundano, pero sin duda real y posible. Piensen en una figura, alguien terrible y cruel, el mal sobre la Tierra. A mí, quizá influenciado por el cine y la televisión, de la que casi nadie escapa hoy en día, se me viene a la mente un tipo más bien alto, de mentón prominente, recio, con ojos fríos y desalmados. Habla en un idioma que parece áspero debido a su tono autoritario y decidido, que usa para disponer frases imperativas a quien se tercie. Viste un uniforme militar negro y luce con orgullo un brazalete rojo y blanco con una cruz gamada dibujada en el centro. Pues sí, nuestro arquetipo maléfico moderno: un nazi.
Hay más o menos una especie de conciencia social común que coloca a los nazis como los “eternos malvados”, aquellos que son indebatiblemente malos. Y aún así, si uno analiza como mínimo las circunstancias socioeconómicas de la Alemania de la posguerra, puede llegar a entender por qué millones de ciudadanos apoyaron las locuras y aberraciones que llevaron a cabo los miembros del partido encabezado por Adolf Hitler. Porque, dentro de su marco ideológico, económico y social, estaban haciendo el bien. Cuando el alemán de a pie, veterano de guerra, volvía del frente a un país derrotado, hambriento, y contemplaba el sufrimiento y las miserias de su familia, no dudaba en unirse en cuerpo y alma a cualquiera que le prometiera un pedazo de pan para sus hijos, tuviera o no razón en lo que predicaba. En términos concretos, aquel hombre entendía que hacía lo necesario para el bienestar de los suyos, posicionándose con el emergente poder.
Los que me hayáis seguido en mi blog personal, seguramente detectaréis que mis anteriores post no han hecho sino allanar el camino para escribir estas líneas. He tocado de forma muy superficial para lo que merece, temas tan profundos como la Ecología, la Equidad y la Economía, desde un punto de vista empresarial quizás algo diferente. Estos son los tres pilares que soportan mi manera de ver las cosas. Como en una estructura equilibrada, cada pilar debe ser fuerte por sí mismo, pero sin ser más alto que ningún otro.
La Fundación Novaterra y el Foro Coaching Valencia (FCV) han firmado esta semana un convenio de colaboración por medio del cual los miembros del Foro ponen sus conocimientos y experiencia al servicio de la Fundación Novaterra para completar los itinerarios de inserción socio-laboral con talleres grupales sobre comunicación, imagen personal, redes sociales, entrevista de trabajo, gestión del tiempo, etc. y asesoría individual en procesos de coaching de mejora personal y profesional.
“No olvidemos que el Coaching es una disciplina que busca facilitar la mejora personal y los coaches son profesionales con verdadera vocación de ayudar. Así las cosas, no parece extraño que FCV también buscase un camino de colaboración social y en Fundación Novaterra ha encontrado la idónea posibilidad de trasladar la generosidad de sus miembros en proyectos solidarios de inserción sociolaboral”, ha resaltado Antonio J. Alonso, fundador y director del Foro. “Con seguridad, el transcurso del tiempo se encargará de extender esta colaboración que ahora nace con la intención de continuar hasta donde nuestras ilusiones nos quieran llevar”, ha recalcado.
En la gestión de la Responsabilidad Social (RSE), una empresa debe empezar hacer frente a aquellas responsabilidades que son inherentes a su actividad, por lo que debe comprender cuál es el contexto ético y de sostenibilidad en referencia a su ciudadanía corporativa, los impactos en los cinco grandes vectores de la RSE, económicos, sociales, laborales, ambientales y de buen gobierno.
Por medio de la metodología de la RSE, la organización debe comprender qué es lo que la sociedad espera de ella, a partir de las inquietudes de los diversos grupos de interés que tienen intereses legítimos. Las personas tienen diferentes dimensiones y la empresa comprometida no las reduce a la relación meramente laboral sino que tiende a respetar y promover la persona en toda su totalidad. Una de las buenas prácticas es facilitar la conciliación de la vida laboral y personal.
Tuve la mala suerte de que se tapó la cañería del fregadero de la cocina y tuve que llamar al fontanero. La experiencia fue muy ilustrativa de la responsabilidad social de la empresa y de cómo percibimos la importancia de sus diferentes manifestaciones.
A lo mejor la empresa del fontanero (y del mecánico) paga sueldos justos, reciclan sus materiales, educan a los clientes sobre el cuidado del medio ambiente, patrocinan al equipo infantil de futbol de la comunidad y publican un informe de sostenibilidad. Pero todo esto es un hecho secundario comparado con la responsabilidad del producto/servicio, que a veces solemos tomar como un hecho y darle menor importancia. La verdad es que a mí lo otro me tenía sin cuidado. Necesitaba un fontanero, no podía darme el lujo de averiguar su sostenibilidad (¡consumidor irresponsable!).
Llamé a la compañía de fontaneros: “Tiene que pagar $100 por la visita, por el diagnóstico, independientemente de si decide usar los servicios de reparación o no”. O sea que ya me costó $100. Estoy enganchado. El fontanero tiene la ventaja. Me puede hacer el diagnóstico que quiera, ya sé que tengo invertido $100 en el negocio y voy a tratar de amortizarlos.
Excelente entrada de Alberto Andreu sobre “Ocho claves para gestionar la ética empresarial” en Diario Responsable (aquí). Su punto de partida es que la ética se puede gestionar. O mejor, que se debe gestionar: la ética no aparece sola en las organizaciones, si no hay acciones concretas para hacerla crecer. Sus ocho claves son:
El Secretario General de CCOO PV Paco Molina y la Secretaria de Política Social Eva Hernández, han visitado las nuevas instalaciones de la Fundación Novaterra en el barrio de La Coma para conocer de primera mano el Manifiesto Novaterra con 50 medidas contra la exclusión social.
Francisco Cobacho, presidente de Novaterra, ha destacado que el Manifiesto pretende actuar en el nivel macro: “ya que a veces los árboles nos impiden ver el bosque. Nuestro trabajo se centra en lo micro, en la atención diaria a las personas que lo necesitan, pero no podemos perder de vista que tenemos que cambiar la sociedad, una sociedad que segrega al vulnerable, y queremos emplazar a la sociedad, a las administraciones públicas, al mundo empresarial y también a los sindicatos a esta tarea. Porque la lucha contra la exclusión social es una tarea de todos”.
Los representantes del sindicato se han comprometido a adherirse públicamente al Manifiesto, y a hacer causa común contra la exclusión social. “Las organizaciones sociales están siendo el sostén de las personas más necesitadas y sois una voz decisiva y autorizada que sigue recordando que la situación para los más vulnerables no ha mejorado”, ha destacado Paco Molina.
Diversas instituciones vinculan la responsabilidad social corporativa con la inversión en I+D+i como elemento básico para conseguir un sostenibilidad económica, social y ambiental. La Comisión Europea afirma que «la RSE puede contribuir a conquistar el objetivo estratégico de convertirse en la economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo...». También subraya el vínculo existente entre RSC y competitividad.
Contar con empresas más competitivas redunda en una mejora de las economías en términos de competitividad y de crecimiento. Pero en un contexto en el que la economía se encuentra altamente internacionalizada es imprescindible afrontar retos complejos con una visión a largo plazo para conseguir un modelo económico competitivo.
Se miente más de la cuenta/ por falta de fantasía:/ también la verdad se inventa”, escribe Antonio Machado en uno de sus Proverbios y cantares, y recientes investigaciones judiciales nos revelan que, para no “dejar mal” al poeta y seguramente “animados” por sus versos, algunos golfos de toda clase y condición parece que han sido capaces de inventarse miles de inexistentes cursos de formación y obtener a cambio –vía subvenciones– millones de euros de dinero público, no sabemos cuantos, que han ido directamente a los bolsillos de estos innovadores de pacotilla, ladrones de guante blanco, mangantes de mano negra, siempre acompañados por la actuación negligente y/o con la colaboración –por acción u omisión– de algunos mandamases políticos, empresariales y sindicales.
Dicen los periódicos en esta primavera electoral, por citar solo dos ejemplos, que “la CEA (Confederación de Empresarios de Andalucía) recibió 11 millones de euros de la Junta (de Andalucía) por cursos de formación que no ha impartido” o que “la Junta utilizo los fondos de formación para el clientelismo”. ¡Que vergüenza y que escándalo una vez más, y otra, y otra, y otra...!
Lo que ahora se investiga en Andalucía, más que suave temporal, parece ciclogénesis explosiva, y da la impresión de que los mangantes han confundido la genuina riqueza espiritual de la formación y el estudio con el botín contante y sonante de Alí Babá; o como dice mi amigo Luis, el filosofo, que atesora mil saberes y no pocas experiencias, los sinvergüenzas han convertido el famoso adagio latino do ut des en el lema universal de la corrupción: te doy para que me des. Porque esto de conseguir favores a cambio de algo, generalmente dinero, mucho dinero, ha dejado de ser unos de los vicios de la época, como lo llamó Francis Bacon en el siglo XVII, para mutar en uno de los vicios del hombre, entre otras razones porque desde que vivimos en este planeta, siglo a siglo, todos los terrícolas somos posibles protagonistas/sufridores de esta lacra.
Unos neumáticos en buen estado mejoran el control del vehículo, ofrecen una maniobrabilidad óptima y permiten no malgastar combustible. Por lo tanto, la importancia del cambio de neumáticos es indiscutible.
Pero ¿qué se hace con los ya usados? Signus Ecovalor ofrece a estos neumáticos fuera de uso una segunda vida. Mediante procesos de triturado y granulado transforman los neumáticos en materiales constructivos aplicables a pistas deportivas, parques infantiles, carreteras y otras múltiples aplicaciones. Además, su alto poder calorífico los convierte en un excelente combustible de sustitución para industrias como la cementera. De esta manera se reduce el uso de otros materiales y, por tanto, el consumo de agua, la generación de residuos y las emisiones.