Fractura social

diarioresponsable.com |La Universidad Ramon Llull y Cáritas Diocesana de Barcelona han celebrado una jornada de estudio sobre la fractura social para profundizar sobre las causas, las consecuencias y la evolución de este fenómeno.

La expresión "fractura social" se refiere a la distancia que separa un determinado grupo de población socialmente integrado de otro grupo formado por los excluidos. Según los datos del último informe FOESSA sobre exclusión y desarrollo social, el Estado español ha pasado de tener, entre el año 2007 a la actualidad, un 50% de su población en situación de integración plena a tener sólo un 34%. Las personas plenamente integradas cuentan habitualmente con un abanico amplio y diverso de recursos económicos, sociales, laborales, culturales y personales que les aportan una importante seguridad existencial. La población que sufre las consecuencias de la fractura social experimenta, por el contrario, una profunda sensación de fragilidad vital y aislamiento. No hace falta ser un excluido, un pobre de solemnidad o un marginado; y no hay que haber perdido el piso o el trabajo para compartir esta condición. Se trata, más bien, de una conciencia cada vez más extendida de vivir en precario, de no saber por cuánto tiempo mantendremos el trabajo, por cuánto tiempo podremos seguir pagando la hipoteca, por si podremos llegar a fin de mes o como reaccionaremos -sin ahorros- en caso de que tengamos que hacer frente a una circunstancia adversa o una enfermedad grave. Como decía Mercè Darnell, las sociedades fracturadas esconden vidas fracturadas. Y como nos recordaba Nana Barceló, una sociedad fracturada es también aquella que no quiere o no sabe ver los dramas personales de sus ciudadanos.

Sostenibilidad frente a la fragilidad de las organizaciones ante los riesgos emergentes

Recientemente el Instituto de Auditores Internos de España presentó un estudio muy interesante recogido en un documento titulado "Visión 2020. Desafíos de Auditoría interna en el horizonte 2020", en el que se destacan algunos aspectos  que ya hemos venido comentando en este blog, como por ejemplo que las organizaciones se están volviendo cada vez más frágiles, debido a una falta de identificación y adecuación a los nuevos riesgos que las afectan.
Esto es así porque en muchas organizaciones la elaboración del mapa de riesgos y su gestión no es primordial. Pero además en muchos casos los mapas de riesgos que realizan las organizaciones están “cocinados”.
Esta “adulteración”, en muchos casos, se derivará porque la organización sólo maneja riesgos inminentes o históricos y que se pasen por alto otros, que erróneamente no estimen como relevantes.

El acaparamiento de tierras

diarioresponsable.comEl landgrabbing o acaparamiento de tierras es la adquisición, por parte de diversos actores, de grandes extensiones de terreno en países en vías de desarrollo. Este fenómeno está alcanzando unas dimensiones muy preocupantes. 

Pero, ¿quiénes son los acaparadores y qué les lleva a poner el ojo en unas regiones que a menudo tienen grandes dificultades incluso para alimentar a su propia población?

Se trata, por un lado, de inversores privados en busca de un valor seguro, conscientes de la tendencia al aumento de la población mundial y de la alarmante subida del precio de los alimentos. Por otro lado están los propios gobiernos de países con poca superficie cultivable, interesados en producir sus propias materias primas para reducir así su dependencia exterior. En ambos casos, la mano de obra barata es un elemento clave.

El presidente de la CNMC inaugurará la 11º edición del análisis del Ibex 35 del Observatorio de RSC

diarioresponsable.com Un sistema de libre mercado se basa en la competencia. Ésta motiva e incentiva a la empresa a producir mejores bienes y prestar mejores servicios y en consecuencia el consumidor sale beneficiado. Sin embargo y con demasiada frecuencia las leyes que imperan la libre competencia son socavadas. El modus operandi habitual son acuerdos entre empresas, bien pactando precios o repartiéndose el mercado, o utilizar una posición dominante en el mercado.

Para luchar contra los  monopolios y oligopolios  en ciertos sectores se aprueban leyes que persiguen la liberalización del mercado, como el eléctrico (Ley 54/1997, de 27 de noviembre, del Sector Eléctrico). Sin embargo los precios de la electricidad suben, un 60% en los años más duros de la crisis (desde 2008 a 2013), y las empresas eléctricas cuentan con un largo historial de sanciones por incumplir las leyes de la competencia. Pero el sector eléctrico no es el único que recibe sanciones de la Comisión Nacional de los mercados y la Competencia. Contamos con numerosos ejemplos entre  las empresas petroleras, las empresas de la construcción, de comunicaciones o de la industria alimentaria, por citar algunos casos recientes. Estas prácticas en lugar de desaparecer parece que crecen cada año. De acuerdo con la última memoria de la Comisión Nacional de la Competencia, este organismo impuso multas por valor de 454 millones de euros durante el periodo 2012-2013, un 88% más con respecto al ejercicio anterior.

¿Es medida de manera adecuada la productividad?

diarioresponsable.com A mi entender, la Responsabilidad Social ha servido para poner en el centro al ser humano, considerándolo como un todo y para quien debe servir la economía y no al revés como ha sido hasta ahora.

El comentario anterior surge de una inquietud que me ha seguido por mucho tiempo y que ahora la expongo a la luz pública, a riesgo de cometer un “sacrilegio” o en el menor de los casos un desatino de “un sueño de verano”.

El caso en concreto es que hasta ahora el monto del salario es fijado en términos generales por la productividad obtenida del trabajo realizado, regla o sentencia establecida prácticamente desde el siglo XIX y que se ha convertido en el paradigma para fijar los salarios en prácticamente cualquier organización.

Formación y sensibilización para disminuir el nivel de los riesgos ambientales

diarioresponsable.com Como ya es por todos sabido, entre de los diferentes tipos de riesgo a los que está sometida la actividad empresarial, se encuentran los riesgos ambientales.

En este primer post me voy a centrar en la identificación de los riesgos ambientales asociados a las actividades productivas de las organizaciones, dejando para otra ocasión el tratamiento de los riegos medioambientales debidos a factores naturales

Centrándonos en los que se derivan de las actividades productivas, debemos entender  como tales, toda circunstancia o  proceso de la organización que conlleva la posibilidad de un daño para el medio ambiente, incluidos los seres humanos.

Para conocer estos posibles riesgos y sus niveles de importancia, las organizaciones cuentan con una herramienta ofrecida en los Sistemas de Gestión Ambiental, la denominada identificación y evaluación de aspectos ambientales.

La RSE en Extremadura

diarioresponsable.com La comunidad extremeña es la primera comunidad autónoma que cuenta con una ley de Responsabilidad social empresarial. A lo largo de 2013 se pusieron en marcha diferentes iniciativas: el consejo autonómico para el fomento de la RSE, la oficina de responsabilidad social y se reguló un procedimiento para la inscripción y calificación en el registro de empresas socialmente responsables. 

El año 2015 se presenta con una planificación amplia en este ámbito. Entre las iniciativas que se van a desarrollar ya se ha anunciado la puesta en marcha de un programa sobre contratación pública responsable junto con el Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

Dignidad y pobreza oculta

diarioresponsable.com En 2008 el mundo se paró por el estallido de la crisis y una gran parte de nosotros espera que todo vuelva a ser como antes. No fue así. 

Hace años que venimos observando que el paradigma socioeconómico ha cambiado. Nos hemos familiarizado con un montón de términos de economía y parecemos expertos.  Los detalles los conocemos sobradamente y debemos adaptarnos buscando las oportunidades que se abren ante nuestros ojos.

Soy una persona con suerte, lo admito. Pertenezco a ese colectivo que se ha adaptado con renuncias materiales pero que ha podido mantenerse gracias a la reflexión sobre lo que es realmente importante. Tengo trabajo y pago mis facturas. 

Sin embargo esta nueva situación me ha entrenado para observar mejor y  tener más perspectiva. El tiempo, las conversaciones y lo que está sucediendo me confirman que es importante tener una actitud responsable, proactiva y coherente así como buscar la colaboración (de verdad) sin ser utópica e idealista. Sencillamente funciona y genera más aprendizaje. Quiero creer que hemos aprendido algo más de humanidad y de valores que contribuyen a que todo funcione de manera más natural.  

Lecciones de Rodrigo Rato sobre la Responsabilidad Social de las Empresas

Rodrigo Rato | diario_responsableGracias a Jesús por tu eficacia y lo dicho, el papel lo aguanta todo:

Decía don Rodrigo Rato o quien escribiera estas líneas :

"La responsabilidad de la empresa, como el paso del tiempo nos está enseñando, no es algo inmutable. Y como no podía ser de otra manera, las prioridades sociales de cada momento marcan su imprenta. Desde luego, cuando hablamos de responsabilidad la primera pregunta que nos viene a la mente es ¿con quién? La empresa es sin duda responsable con sus accionistas que la han dotado de recursos y sin los cuales ni existiría.

También con sus clientes y proveedores, que forman su universo más cercano. Y la relación con sus trabajadores establece un entramado de responsabilidad es que el ordenamiento jurídico se ha encargado de dibujar y definir a lo largo del tiempo, estableciendo una relación privilegiada en la actualidad, aunque no siempre fue así. La empresa, sin embargo, tiene personalidad propia más allá de accionistas, clientes, proveedores y trabajadores, marcados todos por una relación inmediata.

La sociedad en la que desarrolla su actividad también tiene sus propias relaciones con cada empresa y esto no es algo nuevo.

¿Hablamos de filantropía, responsabilidad social, caridad o qué?

diarioresponsable.com

¿Hablamos de filantropía, responsabilidad social, caridad o qué?

Recientemente he leído una serie de publicaciones que me han hecho reflexionar nuevamente sobre conceptos como la filantropía, caridad  y por supuesto sobre la Responsabilidad Social, llámese E de empresarial o I de individual o simplemente S de social.

Por ejemplo: Expoknews publicó recientemente un artículo en el cual se hacía alusión a una lista publicada por la revista Fortune  en la cual se hacía mención a los hombres más ricos del mundo, y se preguntaba  “Los 10 mejores líderes del mundo según Fortune, ¿son responsables?”,  dentro de la categoría RSE y una semana después  en la misma web y la misma autora publicó  un artículo denominado “La filantropía de los más ricos del mundo en 2015 según Forbes” dentro de la categoría RSI y desde entonces esos títulos me están haciendo ruido, tanto así que tengo pensado hacer un #RSEchat en las próximas semanas para debatir sobre estos términos: Responsabilidad Social empresarial, Responsabilidad Social Individual, Filantropía y caridad.

Sin embargo la situación actual del mundo, cosas tan reales como la matanza de 147 jóvenes en una Universidad en Kenia por el simple hecho de ser cristianos, el atentado en el museo de Túnez, la propia realidad que vive Venezuela,  me distrajo del tema[1].

Pero el gusanito de la RSE me comenzó a revolotear en el cerebro cuando además  leí el artículo publicado en COMUNICARSE, “La reveladora historia de Howard Bowen, el Padre de la RSE”  y decidí retomar un tema que si bien esta trillado, creo que aun se sigue confundiendo los términos de RSE, RSI, filantropía y caridad[2].

Quiero aclarar que este escrito no es una cátedra magistral, ni está hecho para “eruditos” de la responsabilidad social, sino para personas normales, comunes y corrientes, por lo cual está redactado en forma coloquial con la sencillez y espontaneidad que siempre me ha caracterizado.

Creo que lo primero que debemos hacer, es deslindar los conceptos, y para ello hago referencia a que para muchos autores,  el verdadero inicio  y origen de la responsabilidad social, data de finales de la década del siglo XIX-comienzos del siglo XX por iniciativa del sector privado, acciones muchas de ellas fundamentadas en obras de caridad y a través de donaciones privadas y a requerimientos de orden fundamentalmente ético, religioso o familiar, de corte absolutamente individual y filantrópico.

No es sino hasta un siglo después, que surgen temas como los derechos humanos, (olvidados por muchos y en otros casos ignorados),  el medio ambiente, las prácticas laborales, la protección al consumidor y las prácticas justas de operación.

A finales de 1970 comienza a darse a conocer el tema de responsabilidad social corporativa  con la incorporación de las ONGs a partir de la década de los 80, Pero es sin duda hasta los años 90 en que el concepto de RSE –y la utilización de ese nombre- comienzan a cobrar protagonismo dentro la sociedad global. Esta profundización y tendencia creciente se debe al impulso de organismos internacionales y grupos sectoriales que han promovido la creación de códigos de conducta, directrices, normas y otros instrumentos para la implementación de la RSE como una estrategia de negocios integral y a largo plazo, que busca convertir a la empresa en un actor que promueva el desarrollo sostenible de su localidad, país y región.

Sin embargo existen evidencias de que muy temprano en la historia que ya se hablaba de responsabilidad con la sociedad vinculada este tema al empresario y no a la empresa. Es así como Howard Bowen[3]  en 1953 hablaba de la “Responsabilidad Social del hombre de negocios”, lo cual y a pesar de que habla sobre la relación entre la empresa y la sociedad y define, tal vez por primera vez, algo que pudiera parecerse a  la responsabilidad social como “las obligaciones de los empresarios para impulsar políticas corporativas para tomar decisiones o para seguir líneas de acción que son deseables en términos de los objetivos y valores de la sociedad”. A mi entender por su connotación pareciera estar más vinculado con el desarrollo e involucramiento con la comunidad o sociedad, es decir con la “acción social”,  más que con la RSE (entendiendo la RSE como la definiremos más adelante).

Desde el año 2005  y a raíz del comienzo de la discusión de la ISO 26000 comienza a hablarse de la responsabilidad social aplicable a todo tipo de organizaciones con la incorporación de actores como consumidores, universidades, consultores, trabajadores. ONGs  y otros; denominándose todos los actores como stakeholders o grupos de interés y deja de ser RSE o RSC para convertirse en RS[4].

Si bien las palabras caridad y filantropía tienden a confundirse,  la filantropía según la real academia de la lengua  se define como “el amor al género  humano”, a lo cual Wilkipedia agrega: “y a todo lo que a la humanidad respecta, particularmente en una forma constructiva expresada en la ayuda desinteresada a los demás”.

Mientras que caridad, según la RAE tiene varios significados, asociados a la religión,  y en forma general, “Limosna que se da, o auxilio que se presta a los necesitados”.

En cambio, la Responsabilidad Social[5] es responsabilidad de una organización  ante los impactos que sus decisiones y actividades ocasionan en la sociedad y el medio ambiente, mediante un comportamiento ético y transparente que:

  • contribuya al desarrollo sostenible incluyendo la salud y el bienestar de la sociedad;
  • tome en consideración las expectativas de sus partes interesadas  cumpla con la legislación aplicable y sea coherente con la normativa internacional de comportamiento y
  • esté integrada en toda la organización y se lleve a la práctica en sus relaciones

Y si transpolamos el término a la Responsabilidad Social individual, ésta no es más que la conducta ética del ciudadano para consigo mismo y con su entorno, y va mucho más allá del cumplimiento de las obligaciones legales, está relacionada con nuestra actitud en el hogar, con nosotros mismos, con nuestra familia, con nuestros amigos, con el ambiente, con el trabajo, con nuestros vecinos y con la sociedad. 

Lo cual quiere decir que la filantropía, pudiera ser parte de la responsabilidad social individual, y como menciona la ISO 26000  “no se debe confundir la filantropía con la responsabilidad social por cuanto las actividades filantrópicas por sí mismas no consiguen el objetivo de integrar la responsabilidad social en la organización y no forma parte de la estrategia de la organización”.   Además cita: “La filantropía (entendida en este contexto como aportaciones a causas caritativas) puede tener un impacto positivo en la sociedad. Sin embargo, no debería ser utilizada por una organización como sustituto de la integración de la responsabilidad social en la organización”.

Más aun considerando las 7 materias fundamentales de la ISO 26000, y relacionándolas con la responsabilidad social individual ¿podríamos decir que estas personas mencionadas por la Revista Fortune, con actividades filantrópicas reconocidas mundialmente,  cumplen con las 7 materias fundamentales de la responsabilidad social? 

¿Respetan los derechos humanos de sus semejantes, bien sea de los  trabajadores de sus empresas, organizaciones que lideran o países que gobiernan?

¿Tienen prácticas laborales justas para sus trabajadores, incluyendo las empresas que operan en países desarrollados?

¿Respetan el medio ambiente en sus operaciones? 

¿Nunca han cometido abusos en sus prácticas justas de negocio, o han sido objeto de corrupción?

¿Respetan a sus consumidores, usuarios o administrados? 

¿Cooperan con las comunidades y sociedades en las cuales operan y un poco más allá, cooperando a superar la pobreza en su país, región o el mundo?

Si solo cumplen con algunos de estas materias fundamentales  y en especial con esta última,  pudiéramos decir que en algunos casos serian filántropos,   pero no me atrevería a decir que son personas responsables  y mucho menos en algunos casos mencionados en el mismo artículo.

Sé que este articulo va a traer cola y generará puntos divergentes de discusión pero me encanta servir de “inspiración” a que aquellos que se niegan a aceptar que la RSE,  si no se termina de entender quedara como un cuento más de la historia, y que como siempre encontraran en éste, una forma de surgir entre las cenizas como el ave fénix.

Ing. Perla Puterman S.

@FRSIberoamerica



[1] No podía dejar de hacer mención a estos temas

[2] No menciono acción social porque ya ese seria tema de otra disertación

[3] Cabe destacar que ya en el año 2009 Antonio Vives escribió un artículo haciendo referencia a este autor y a este libro. ¿Qué hay de nuevo bajo el sol en responsabilidad empresarial?

[4] Howard Bowen mencionaba en su libro que “Las decisiones del empresario lo afectan no solamente a él, sus accionistas y sus trabajadores o sus clientes, afectan las vidas y destinos de todos nosotros”. 

[5] Según la ISO 26000:2010

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