“Es una crisis de solidaridad, no una crisis de cifras” Estas fueron las acertadas palabras del Secretario General de la ONU Ban Ki-Moone con las que definió la crisis humanitaria de los refugiados de Siria. Pero no olvidemos que más de cuatro millones de sirios han abandonado su país huyendo de la guerra dejando atrás su vida, con el único fin de encontrar un futuro.
Estamos ante una crisis global que afecta a todos los países. Exige esfuerzos de todos. Hay que coordinar urgentemente una actuación integrada e integral en base a los derechos humanos que a todos nos amparan.
Leí hace unos días un cuento breve, pero no lo guardé ni recuerdo donde lo leí. Pido perdón, porque ahora tendré que hablar de oídas (o de leídas, ¿no?). Hacía un paralelismo entre la tragedia de los refugiados e inmigrantes y la parábola del buen samaritano del Evangelio: ya saben, aquel que iba de camino y se encontró una persona robada, herida y abandonada medio muerta. Habían pasado algunos y no le habían atendido, hasta que llegó un extranjero, un samaritano, y se volcó con él.
La historieta cuenta de una familia que va en coche a pasar un buen fin de semana, y se encuentran con un coche accidentado y su conductor medio muerto. La madre reacciona: vamos a ayudarle. El padre la detiene, y el hijo y la hija que van también en el coche se apuntan a sus argumentos: no es nuestra culpa; llamemos a los servicios de asistencia; tenemos cosas que hacer; nuestro primer deber es para con los parientes que nos esperan… Mientras ellos discuten, llega un ciclista, se apea, se acerca al accidentado y corre al coche a pedir ayuda que, claro, le niegan. Se marchan: ya se cuidará el ciclista; en definitiva, no pasa nada si llena la bicicleta de sangre, pero, claro, nuestro coche… no, eso no.
Que otro tipo de actividad economica es posible es una realidad y desde las entidades de la economía solidaria y social lo están demostrando. Tener en cuenta en la actividad económica a las personas, al medioambiente y el desarrollo sostenible por encima de los criterios exclusivamente económicos también es un vector de crecimiento y de transformación social.
Los Mercados Sociales aglutinan a entidades con esta vocación y con el objetivo de construir un espacio de consumidores, proveedores y distribuidores, donde la ciudadanía pueda ejercer una opción de consumo con compromiso social.
El caso de la “Cueva-Museo Antonio y Matilde”
La Ley de Bases de Régimen Local, en su árticulo 25.2, establece que entre las competencias de los municipios se establece la “(…) protección y gestión del patrimonio histórico.” De igual modo, la Llei de Patrimoni Cultural Valencià (Ley de Patrimonio Cultural Valenciano) deja claro en su artículo 4.2 que “las entidades locales están obligadas a proteger y dar a conocer los valores del patrimonio cultural existente en su respectivo ámbito territorial.” Y especialmente “adoptar las medidas cautelares necesarias para evitar el deterioro, pérdida o destrucción de los bienes del patrimonio cultural.”
Es arisco comenzar un artículo transcribiendo artículos de textos jurídicos, pero creo que es la mejor forma de recalcar las obligaciones de la administración local en materia de protección del patrimonio cultural: garantizar su protección. Ni más ni menos.
El reciente Barómetro de confianza ciudadana en las instituciones, un estudio que inició Metroscopia en 2012, y que repite cada verano, nos descubre que de las 34 instituciones incluidas en el análisis, 12 no aprueban. Los españoles encuestados suspenden –por los pelos, eso sí– a la Iglesia católica y, en porcentajes crecientes, a las grandes empresas, a las Comunidades Autónomas, al Parlamento, a las multinacionales, al Gobierno y a los sindicatos; y en el top five de la rotunda desaprobación: la patronal (60%), los obispos (69%), los partidos políticos (75%), los bancos (78%) y, en primer lugar, los políticos, a los que suspende el 79% de los encuestados. Por contra, las cinco instituciones que merecen más confianza –del 84 al 91%– son las ONG, los profesores de la enseñanza pública, las pequeñas y medianas empresas, los investigadores científicos y, en cabeza, los médicos de la sanidad pública, el grupo más valorado por los españoles.
Si formase parte de uno de los grupos peor calificados, circunstancia que afortunadamente no se da en mi persona, este servidor estaría sumido en la más profunda depresión y mi frustración alcanzaría límites estratosféricos. Dudo que esa inquietud que a muchos nos trastorna y nos preocupa en extremo anide entre los integrantes de los sectores peor valorados: la patronal, los obispos, los partidos políticos, los banqueros y los políticos. Desde luego no lo parece, a pesar de las manifestaciones públicas (”hay que recuperar la confianza perdida”, dicen) de algunos de los representantes más conspicuos de esas instituciones. Claro que una cosa es decir y otra, bien distinta, hacer.
“Porque al que se le da mucho, también se le exigirá mucho;
y al que se le confía mucho, se le pedirá más todavía.” Lucas 12:48
El voluntariado corporativo es una de las actividades de solidaridad con la sociedad más laudada, pero del que no se aprovecha su potencial. Decimos solidaridad y decimos actividad, porque lamentablemente es así como se estructuran buena parte de los programas de voluntariado corporativo: actividades de solidaridad con la comunidad o con el entorno. Y se pierden grandes oportunidades de hacer el bien a la sociedad y a la empresa.
Por los orígenes del voluntariado de apoyar al vecino necesitado y por el extenso desarrollo del voluntariado personal hacia las acciones de solidaridad, el voluntariado corporativo también se ha desarrollado en base a la solidaridad, descansando mayormente en la utilización de la mano de obra, con poco valor agregado más que en el aporte de mentes y de destrezas.
Ya se conocen las empresas ganadoras de la 11ª versión del Ranking de Sustentabilidad Empresarial PROhumana 2015. Éste fue liderado por segundo año consecutivo por Bci (sello Platino), seguido de Mall Plaza (sello Oro) y L’Oréal Chile (sello Plata).
La ceremonia de premiación reunión a 350 personas en el Hotel W y contó con la presencia del Ministro de Economía, Luis Felipe Céspedes, además de Subsecretarios de diferentes carteras, autoridades y personalidades del ámbito empresarial y de la sociedad civil.
Hace muchos siglos hubo un pueblo de refugiados, yo diría que refugiados políticos, que habian vivido como esclavos en Egipto. El libro del Éxodo, uno de los de la Biblia, cuenta que tuvieron un líder, Moisés, que se las apañó para sacarlos de Egipto. Fueron perseguidos, pero con la intervención divina salieron adelante: pasaron el Mar Rojo, llegaron a la península del Sinaí, y empezaron un largo camino hacia la tierra prometida, lo que hoy sería Alemania o Suecia para los que vienen de Siria, Irak, Eritrea o Libia, o de tantos otros lugares.
No quiero hablar de los que les recibieron de uñas, cuarenta años después de su salida. Supongo que no les hacía mucha gracia verse invadidos por un pueblo joven (casi todos los que habían salido de Egipto murieron en el desierto, de modo que los más viejos que llegaron a Palestina tenían cuarenta años), con ganas de comerse el mundo. Quiero hablar de los propios israelitas, de los que salieron de Egipto. Porque el libro nos dice que, al cabo de un tiempo, empezaron a murmurar, a quejarse: “Cómo no acordamos del pescado que comíamos gratis en Egipto, y de los pepinos y melones y puerros y cebollas y ajos”.
Este libro contiene 37 de los 94 artículos, clasificados, revisados y actualizados, publicados en los años 2013 y 2014 en el blog Una mirada crítica a la Responsabilidad Social de la Empresa en Iberoamérica (www.cumpetere.blogspot.com), y cuatro capítulos de mayor envergadura que han sido publicados en otros medios. Un total de 41 capítulos.
Los capítulos están divididos en seis partes:
Quedan escasos días para iniciar uno de los mejores eventos del año, el II RSEncuentro2015. Que en esta ocasión tendrá como temática la gestión de la diversidad y la construcción de entornos profesionales igualitarios, sanos, felices y alineados con organizaciones que trabajen por el bien común: Porque la gestión de la diversidad parte de que cada persona sea capaz de reconocer la diferencia en un marco de respeto y afecto, valorando las capacidades y potencialidades del ser diverso que cada persona es.
Para aquellas y aquellos con dudas y que aún no han adquirido su entrada, os animamos a compartir este evento con nosotras y nosotros. En la web del encuentro podréis encontrar las diferentes modalidades de entradas, así como la información referida al programa, los ponentes o empresas que estarán presentes, NO TE LO PUEDES PERDER¡¡¡¡¡