El gravísimo escándalo de Volkswagen ha representado una tremenda decepción para quienes creemos en la utilidad y el valor de las políticas y los compromisos de Responsabilidad Social en las empresas.
Según la OCDE el escenario en el que trazaremos esta vida va a ser urbano. El 70% de la población mundial habitará las ciudades y con ello todos los retos que esto implica a nivel económico, social y ambiental. Asimismo las ciudades generan más del 70% del PIB y se convierten cada vez en centros de atracción de talento, innovación y nuevos modelos de hacer empresa y desarrollar la sociedad.
¡Otro ranking! Harvard Business Review publicó en su número de noviembre del 2015 un ranking de los CEO (Consejeros Delegados, Presidentes de empresa) “con mejor rendimiento”, The best performing CEOs in the World. Primero haremos unos breves comentarios para entender su contenido y significado para luego considerar el papel que se le hado a la RSE en su calificación.
La que lían los gobernantes, pensaba yo, mientras rememoraba las peripecias del bueno de Amenhotep IV.
Decir una cosa y hacer otra, actuar en privado de manera diferente a como lo haces en público, primar el interés particular en detrimento del bien común, esta doble moral le puede salir muy caro a Volkswagen.
Debería ser obvio que si te portas bien te tratan bien. Pero ahora hay evidencia estadística sobre el tratamiento diferencial que los reguladores dan a las empresas responsables. Parece que tenemos otra razón para que las empresas sean buenitas.
Últimamente no hago más que leer artículos en los que la responsabilidad social corporativa está acabada (algunos también la han dado por muerta). Pues no, para disgusto de los que aún aspiran a hacer negocios de forma no ética, no responsable.
Parecía que iba a ser el debate del siglo. Enfrentar a John Elkington, creador del Triple Bottom Line, con Mark Kramer, co-patrocinador de la Creación de Valor Compartido (CSV en inglés) tratando de dilucidar si la RSE estaba muerta.
El escándalo de Volkswagen, viene como anillo al dedo de este viejo debate sobre RSE en la actividad principal de la empresa y RSE como acción social colateral. Dicho de otro modo, “no me digas qué haces con los beneficios. Dime cómo los obtienes”. Yo no conozco la política de RSE de Volkswagen pero, estoy seguro que la primera compañía automovilística del mundo, tiene una política de RSE como la copa de un pino