Podría haber sido peor, pero el Acuerdo de París no está a la altura de la urgencia planetaria, comentan los más críticos
Éxito desigual de la COP21

Los traductores con la voz quebrada. Las lágrimas asomaban mientras se abrazaban y anunciaban que se aprobaba el Acuerdo de París, cuentan los presentes. Parecía imposible pero ahora la lucha contra el cambio climático es imparable, subrayó Ban ki-moon, Secretario General de las Naciones Unidas, después que se ratificara. La comunidad internacional reconoce formalmente la gravedad del asunto pero no hacen nada para frenarlo, así de tajante se mostró Juan López de Uralde, unas horas después del momento histórico.

James Hansen, científico de la NASA y uno de los primeros que alertó sobre el cambio climático, ha asegurado a The Guardian que este acuerdo de la COP21 que los políticos califican de histórico es “un fraude y una farsa; palabras y promesas sin acciones y además se obvia el auténtico causante del problema que son las energías fósiles”. El escritor británico y activista, George Monbiot, también ha sido muy duro: "En comparación con lo que podría haber sido, es un milagro. Con lo que debería haber sido, un desastre".

Hay un optimismo generalizado, porque ahora hay más esperanza y la política ha enviado un mensaje contundente a las empresas de que esto va muy en serio. Sin embargo, los más escépticos alertan: las energéticas han ganado a la sostenibilidad, es un texto laxo, ambiguo, no hay cifras concretas de reducción a escala mundial, tampoco calendario, ni sanciones por incumplir. “No se podrá conseguir el reto de limitar a un 1,5 grados el aumento de las temperaturas, no hay objetivos de emisiones vinculantes”.

Los detalles del acuerdo universal están aquí, como resumen tres son las puntos fundamentales: se fija como objetivo mantener el aumento de las temperaturas por debajo de dos grados respecto a los niveles preindustriales, insta a los países a perseguir los esfuerzos para limitar el aumento a 1,5 grados y el texto, que es jurídicamente vinculante, deberá ser ratificado por todos los países en primavera y no entrará en vigor hasta 2020.

Las ONG han denunciado que los derechos humanos, la transición justa y la igualdad de género, han sido relegados al preámbulo. En concreto, lamentan que no se le da importancia significativa a los derechos de los pueblos indígenas, tema capital ya que "la protección forestal será la clave para el logro de 1,5 grados".

Todos los periódicos nacionales e internacionales llevan el asunto en portada, excepto en la prensa de los países más afectados y que más dificultades han puesto, es innegable que el 12 de Diciembre de 2015 se recordará. Los combustibles fósiles parece que ya caminan hacia la desaparición, ahora cada país tiene que trabajar por conseguir estos esfuerzos de reducción de emisiones.

Imagen AFP

@ignaciocayetan

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