
¿Qué empresa, digna de confianza para accionistas e inversores, presentaría sus productos y planes comerciales excluyendo a más de la mitad de sus potenciales clientes? Ridículo ¿no? Pues pasa diariamente y se acentúa con la prevalencia creciente de las tecnologías digitales en todos los ámbitos de nuestra economía. Diariamente se producen productos que ignoran la diversidad y la inclusión, sesgando desde sus raíces. Sus especificaciones no aprovechan el abanico de realidades que corresponde al día a día de sus clientes. ¿Deberían tener analistas? ¿obtener informaciones que representen la diversidad e inclusión de nuestras sociedades y sus miembros?

Voluntariado, voluntario, palabras que he visto mucho más a través de las redes sociales y en otros medios, incluso en los más tradicionales. Eso es bueno. Pero... Sí, todo el mundo habla de ello y en diversas circunstancias ¿Cuándo estas palabras son usadas correctamente? Si bien es innegable el aumento de voluntarios en el mundo entero y eso es celebrarle, lo cierto es que hay que tener un mayor espíritu crítico. Hoy traigo a la discusión del voluntariado utilizado en las grandes competiciones deportivas, donde la gente paga cantidades exorbitantes para ver un partido, los atletas ganan cantidades incalculables de premios y salarios, los cineastas reciben pequeñas fortunas en patrocinios (y nada de esto está mal, son profesionales) y utilizan voluntarios para ayudar en eventos. ¿Dónde está lo social y filantrópico en esta conversación?

Si entráis en mi perfil de El Diario Responsable, veréis que trabajo para una empresa llamada Ener2Crowd. Se trata de una empresa que gestiona inversiones, mediante crowdfunding, en proyectos que reducen el nivel de CO2 emitido a la atmósfera. No quiero hacer publicidad (aunque, si os apuntáis, no os arrepentiréis), pero es necesario mencionarlo para entender lo que voy a explicar a continuación. Hay plataformas que permiten prestar dinero a particulares, a tipos de interés anualizados muy elevados. Está claro que los inversores se sienten atraídos por el rendimiento, pero ¿se sienten cómodos invirtiendo en un producto que no es sostenible para el deudor?