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La esperanza regulatoria en sostenibilidad: más dudas que certezas

En una publicación anterior[i], describíamos cómo la literatura sobre responsabilidad social empresarial ha generado un escenario en el que las preocupaciones sociales, ambientales y de buen gobierno son cada vez más relevantes. Tras un lento pero constante proceso, los criterios ESG empiezan a ser incluidos en los análisis financieros para evaluar riesgos y oportunidades. Las estrategias de inversión ESG pueden implicar desde la eliminación de sectores específicos, hasta la búsqueda de resultados sociales y medioambientales positivos. Los inversores pueden excluir empresas que hayan infringido gravemente la legislación laboral o reconocer la presencia de las compañías en los rankings ESG, que valoran, por ejemplo, las bajas emisiones en carbono. Pero también pueden no hacerlo, dependiendo de las circunstancias del mercado o, simplemente, no de una manera suficientemente sistemática.

Bajo esta nueva visión de la actividad empresarial —y armados con mucho optimismo— el tradicional enfoque económico de Milton Friedman parece una reliquia del pasado. Recordemos su visión: los CEOs de las compañías tienen la responsabilidad —como empleados de los accionistas— de defender únicamente sus intereses económicos. Esta es su única responsabilidad empresarial. De hecho, desde 1978, la Business Roundtable —asociación de líderes empresariales de Norteamérica— ha defendido siempre la primacía del accionista sin lugar a dudas y, en consecuencia, se han abierto brechas de diverso tipo y tamaño.

Conscientes de las fracturas que ha generado históricamente nuestro sistema económico, y bajo el impulso de un complejo y multilateral organigrama institucional[ii], se lograron declaraciones de buenas intenciones en una línea diferente. Un ejemplo fue la declaración titulada “a new Statement on the Purpose of a Corporation”, elaborada por la ya mencionada Business Roundtable en 2019[iii]. En este comunicado, firmado por 181 CEOs, se establece el compromiso de dirigir las empresas en beneficio de todos los stakeholders: clientes, empleados, proveedores, comunidades y accionistas. El interés del accionista se sustituye por el interés de la sociedad: los CEOs trabajan para generar beneficios y devolver valor a los accionistas, pero las compañías que ponen al cliente en primer lugar e invierten en sus empleados y comunidades están mejor gestionadas y parecen garantizar el valor a largo plazo. Algunos de los nuevos principios de gobierno corporativo son el fomento de la diversidad, la inclusión, el trato justo y ético con los proveedores o el respeto a las comunidades, aportando valor a todos los stakeholders con prácticas sostenibles.

En una línea parecida BlackRock, la mayor gestora de activos del mundo, en su interés por proteger y aumentar el valor de los activos de sus clientes, ha defendido que los criterios ESG forman parte integral de sus operaciones. Las dimensiones ESG pueden contribuir al análisis financiero y a la inversión racional. El interés de una empresa por gestionar adecuadamente los riesgos ESG es una señal de sostenibilidad en el largo plazo.

Para BlackRock[iv], las empresas que gestionan bien los riesgos ESG se adaptan rápidamente a los cambios en las tendencias medioambientales y sociales, enfrentándose mejor a los nuevos reglamentos y minimizando el posible daño a su reputación. Es más, las empresas con una buena calificación en cuestiones materiales de sostenibilidad superan significativamente a las empresas con malas calificaciones en estas cuestiones.

Pero el CEO de Black Rock, Larry Fink, ha sido objeto de fuertes críticas. Bluebell Capital Partners —una firma de inversión activista británica— ha pedido su dimisión por hipocresía en los criterios ESG: BlackRock sigue siendo uno de los principales accionistas de empresas como Glencore y las “mineras intensivas en carbón” Exxaro, Peabody y Whitehaven. Para Giuseppe Bivona[v], codirector de inversiones de BlueBell, “cuando el precio del carbón era de alrededor de 76 dólares por tonelada, BlackRock estaba hablando esencialmente de desinvertir. Ahora que el precio del carbón es de 380 dólares por tonelada, están hablando de propiedad responsable. Creo que hay una alta correlación entre la estrategia de BlackRock sobre el carbón y el precio del carbón”. Una vez más, el cansancio de las buenas intenciones.

El 10 de noviembre de 2022, el Parlamento Europeo aprobó la propuesta de Directiva sobre información corporativa en materia de sostenibilidad[vi], que pretende mejorar la rendición de cuentas de las empresas al obligarlas a informar regularmente sobre el efecto de su actividad en las personas y el medio ambiente. La nueva directiva europea de sostenibilidad, aprobada por el Consejo el 28 de noviembre, está generando una gran expectativa. Implica que las compañías diseñen nuevos planes para adaptarse a los cambios legislativos. Como se ha descrito la intemerata, muchas compañías han elaborado políticas de sostenibilidad adelantándose de forma voluntaria a los nuevos reglamentos, pero esta directiva puede ser más ambiciosa. La nueva directiva ofrece obligaciones más detalladas, que llevarían a las compañías a elaborar un exhaustivo mapa de riesgos, tanto en lo relativo a los derechos humanos, como en materia de emisiones. De no hacerlo, los afectados por las infracciones de las compañías podrían exigir responsabilidades en forma de indemnizaciones o multas.

En esta línea, el pasado 23 de febrero de 2022 se publicó la nueva propuesta de Directiva sobre diligencia debida de la Comisión Europea, un paso adelante para homogeneizar los requerimientos de diligencia debida entre los Estados miembros. Incluir la diligencia debida en las empresas implica un cambio en los códigos de conducta, con un impacto en su cadena de suministro, es decir, más allá de la propia organización. El seguimiento de los criterios ESG puede implicar la rescisión de los contratos con aquellos proveedores que no cumplan con la política de sostenibilidad o la pongan en riesgo. La responsabilidad social de las empresas deja de estar en manos de las buenas intenciones y pasa a someterse a los requerimientos legislativos, es decir, la sustitución de la voluntad por las exigencias. Estas exigencias ponen en juego importantes herramientas de evaluación, supervisión, mitigación de riesgos o corrección de potenciales efectos negativos sobre las personas y el planeta.

Sin embargo, parece que tales exigencias han quedado debilitadas o descafeinadas por deficiencias “que corren el riesgo de impedir que la directiva logre el impacto positivo que las personas, el planeta y el clima necesitan urgentemente” [vii]. Diversas voces temen la ausencia de aquellas exigencias ciudadanas que obligarían a las empresas a cartografiar con mayor precisión su cadena de valor —ahora, cadena de actividades[viii]— quedando sin supervisión aquellos puntos de la cadena donde se producen los daños más graves.

En este escenario de desconfianza generalizada, caldo de cultivo para el crecimiento de los gérmenes políticos, las instituciones europeas ofrecen una esperanza regulatoria para la superación de decálogos de buenas intenciones y atractivos comunicados. Sin embargo, es razonable temer que la búsqueda de la competitividad vulnere la rendición de cuentas, el compromiso con los derechos humanos y el medio ambiente.

 

[i] Fernández Mateo, J. (2022) Las turbulencias del capitalismo sostenible y las amenazas del capitalismo espectacular. Diario Responsable. Recuperado de: https://diarioresponsable.com/opinion/33380-las-turbulencias-del-capitalismo-sostenible-y-las-amenazas-del-capitalismo-espectacular

[ii] Andreu Pinillos, A., Fernández-Fernández, J. L., & Fernández Mateo, J. (2019). Pasado, presente y futuro de los objetivos del desarrollo sostenible (ODS). La tecnología como catalizador (o inhibidor) de la Agenda 2030. Icade. Revista de la Facultad de Derecho, (108).https://doi.org/10.14422/icade.i108.y2019.001

[iii] Business Roundtable Redefines the Purpose of a Corporation to Promote ‘An Economy That Serves All Americans’ (2019) Corporate Governace, Retrieved from: https://www.businessroundtable.org/business-roundtable-redefines-the-purpose-of-a-corporation-to-promote-an-economy-that-serves-all-americans

[iv] Novick, B., Winshel, D., McKinley, J., & Edkins, M. (2016). EXPLORING ESG: A practitioner’s perspective. Black Rock, 1-14. Retrieved from: https://perma.cc/592G-8T4S

[v] CNBC (2022, 7 December) Activist investor calls for BlackRock CEO Fink to step down over ESG ‘hypocrisy’, Finance, Retrieved from: https://www.cnbc.com/2022/12/07/activist-investor-calls-for-blackrock-ceo-fink-to-step-down-over-esg-hypocrisy.html

[vi] Council of the UE (2022, 28 November) Council gives final green light to corporate sustainability reporting directive. Retrieved from: https://www.consilium.europa.eu/en/press/press-releases/2022/11/28/council-gives-final-green-light-to-corporate-sustainability-reporting-directive/?trk=public_post_comment-text

[vii] Declaración de la Sociedad Civil (2022) Declaración de la sociedad civil sobre la propuesta de directiva europea sobre diligencia debida de las empresas en materia de sostenibilidad. Retrieved from: https://empresasresponsables.org/wp-content/uploads/2022/05/CSO_statement_CSDDD_ES.pdf y https://corporatejustice.org/wp-content/uploads/2022/05/CSO_statement_CSDDD_EN.pdf

[viii] Obregón Quiroz, S. (2022, 9 December) ECCJ in Social Europe: Political leaders sabotaging corporate sustainability. European Coalition for Corporate Justice. Retrieved from: https://corporatejustice.org/news/eccj-in-social-europe-political-leaders-sabotaging-corporate-sustainability/

 

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En este artículo se habla de:
OpiniónRSE/RSC/Sostenibilidad

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