Mirar más allá de los beneficios, compartir propósitos, repensar las empresas, y pasar a la acción para una prosperidad compartida y durable. Inspiraciones que hemos vivido en el encuentro #BeGoodDay, del que Diario Responsable es media partner, en Zaragoza el pasado 7 de octubre, con el movimiento BCorp, las empresas que ya son BCorp y el entorno de personas y organizaciones interesadas en generar cambios para un mundo más sostenible.
“O la Historia está escrita, o la escribimos entre todos”, refiere Antonio Gala. Y, como es sabido, ese bien común llamado Educación es un asunto que importa a toda la “tribu” y, por tanto, sin excusas ni pretextos, deberíamos ser capaces de convertirla en un objetivo (no renuncio a que sea “el” objetivo) en un mundo nuevo, globalizado y digital: solo desde la cultura y el conocimiento nos hacemos más sabios, más libres, más justos y mejores ciudadanos. Hablar de Educación es hablar siempre del futuro de la Humanidad.
La conciliación y la corresponsabilidad constituyen elementos esenciales para el bienestar de las personas y de sus familiares dependientes, condicionan determinadas decisiones familiares con incidencia pública (tener hijos o cuidar a los mayores y dependientes), mejoran el clima laboral y por tanto la productividad de las empresas y administraciones, y favorecen la igualdad en el acceso y permanencia en el empleo de las mujeres.
Como sociedad, vivimos inmersos en la incertidumbre. Lo percibimos a nivel macro, con una desconfianza creciente en instituciones, medios de comunicación o empresas; pero también a niveles más cotidianos, como con la cada vez más habitual situación de descubrir que una noticia que habíamos dado por cierta, es en realidad un bulo.
El Corte Inglés, Caixabank, Fundación MAPFRE, Sabor Empresarial, Fundación Isabel, Vicente Colom y los periodistas Carlos Aimeur y Rosana Peiró recibirán el reconocimiento de la institución. El acto de entrega de los Premios Casa Caridad se celebrará el 14 de noviembre en sus instalaciones del Paseo de la Pechina con un almuerzo al que asistirán 200 empresarios.
Buenas razones por las que cualquier organización debería medir su impacto en las personas o el planeta.
La responsabilidad social de los ayuntamientos, al igual que la del resto de administraciones públicas, no termina en el cumplimiento estricto de la legalidad y, en su caso, de las responsabilidades económico-patrimoniales derivadas de su funcionamiento, sino que el “deber ser” alcanza también al ámbito de las expectativas ciudadanas y a los valores sociales compartidos.