Hoy en día es incuestionable que el buen gobierno de una sociedad constituye un elemento fundamental en la supervivencia de la empresa en el medio plazo.
Nunca hay espacio para todo en un artículo breve y si nos preguntamos cuál es una tendencia adicional en responsabilidad social que faltaba en mi artículo publicado a principio de año en este medio (Diario Responsable, 14 de enero de 2018), diría que es la aceleración de la agenda en salud y bienestar vinculada a los aspectos de sostenibilidad y RSE. Como se podrá ver en el artículo anterior, todos los aspectos mencionados (cambio climático, diversidad, transparencia…) están teniendo su protagonismo este año, pero para subsanar la no incorporación de la salud y bienestar (ODS 3 además), sería importante trasladar algunos elementos interesantes.
Todos los que tenemos alguna relación con la RSC y trabajamos para mejorar y, si es posible, optimizar las relaciones empresariales con la sociedad, deberíamos ser conscientes del avance realizado, así como del esfuerzo que está suponiendo este concepto para las empresas. No podemos olvidar los retos a los que nos enfrentamos: digitalización, globalización, sostenibilidad y competitividad.
Hoy, 28 de septiembre es el día internacional del derecho de acceso a la información y quinto aniversario de la Ley de transparencia: ¿Cumple la empresa con las obligaciones que marca esta ley?
Las noticias que nos llegan sobre los comportamientos éticos de nuestros dirigentes políticos, empresariales, institucionales… resultan, en demasiadas ocasiones, negativas: cuando ponen sus intereses personales o de grupo por delante de los de la entidad que representan o del colectivo que ha puesto en ellos su confianza (lo que en el lenguaje de gestión llamamos problema de agencia) y, todavía peor, cuando se vulnera la ley, las normas o los principios éticos elementales.
Me pide Jordi Jaumà que escriba unas palabras sobre el Seminario “Sociedad Civil Global” que la Fundación Rafael del Pino con la Universidad de Harvard ha creado con enorme generosidad y acierto hace 3 años y donde he tenido la gran oportunidad de participar en este mes de septiembre.
Despierto una vez más en una ciudad que me es extrañamente familiar gracias al séptimo arte. Buenas y malas películas, todas ellas diferentes, como lo son los americanos. Como lo somos todos, al fin y al cabo.
Cuando vemos tanto despropósito en ciertas actuaciones de nuestros gobernantes, uno se pregunta: ¿Qué pasaría si los gobiernos hicieran un análisis de los temas relevantes para la nación y realizaran un diálogo con los grupos de interés? ¿Qué pasaría si tuvieran en cuenta el impacto de sus actuaciones?