Si hay una cosa que caracteriza a Elena Valderrábano es su locuacidad. Abierta, espontánea sin ambages, contesta pormenorizadamente a nuestras preguntas. No se corta. Prefiere los perros a los gatos -y mientras sorbe una taza café, se confiesa de personalidad gatuna-. Hablamos de compliance, de corrupción, de la situación política actual, de puertas giratorias y de cómo se plantean todos estos temas en la primera tecnológica española