Diversas formas en las que los criterios ESG crean valor en la empresa

La sostenibilidad ha llegado para quedarse. De eso no hay dudas. Lo que para algunos era simplemente una moda pasajera, otros entendieron que, si lo tomaban como un pilar en la estrategia de negocio de su empresa, los beneficios serían inminentes. Los casos de empresas responsables que incorporan la sostenibilidad de manera transversal, afortunadamente, cada vez son más y de mayor éxito. Un rasgo positivo que podemos rescatar de la llegada de la pandemia es que ha dejado muy en claro el valor y la importancia de la sostenibilidad. En este escenario aparecen los tan aclamados “criterios ESG” pero, ¿traen beneficios a la empresa? La respuesta es sí, y muchos. Una investigación realizada por la consultora Mc Kinsey propone al menos cinco formas en las que la incorporación de estos aspectos crea valor a la empresa.

Pero, primero que nada ¿qué son los criterios ESG? Se trata de los factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo que se tienen en cuenta a la hora de invertir en una empresa. Aunque su origen se remonta a varias décadas atrás, en los últimos años se han convertido en la referencia de la inversión socialmente responsable (ISR). Una empresa está entrelazada con las preocupaciones ambientales, sociales y de gobierno (ESG, por sus siglas en inglés).  La “E” de ESG, criterios medioambientales, incluye la energía que la empresa consume y los residuos que vierte, los recursos que necesita y las consecuencias que ello tiene para los seres vivos. Asimismo, la E engloba las emisiones de carbono y el cambio climático. Toda empresa utiliza energía y recursos; toda empresa afecta al medio ambiente y se ve afectada por él.

La “S”, criterios sociales, aborda las relaciones que la empresa tiene y la reputación que fomenta con las personas e instituciones de las comunidades en las que hace negocios. Este incluye las relaciones laborales y la diversidad e inclusión. Toda empresa opera dentro de una sociedad más amplia y diversa. Por último, la “G”, gobernanza, es el sistema interno de prácticas, controles y procedimientos que una empresa adopta para gobernarse a sí misma, tomar decisiones eficaces, cumplir la ley y satisfacer las necesidades de las partes interesadas externas. Toda empresa, que es en sí misma una creación legal, requiere gobernanza.

Del mismo modo que los criterios sociales y medioambientales son una parte constitutiva de la forma de hacer negocios, sus elementos individuales están a su vez entrelazados. Por ejemplo, los criterios sociales se solapan con los criterios medioambientales y la gobernanza cuando las empresas tratan de cumplir las leyes medioambientales y las preocupaciones más amplias sobre la sostenibilidad. Si bien muchas veces las compañías se centran sobre todo en los criterios medioambientales y sociales, tendencia que ha ido en alza tras la pandemia, la gobernanza nunca puede estar herméticamente separada. De hecho, para destacar en la gobernanza es necesario dominar no sólo la letra de las leyes, sino también su espíritu, como por ejemplo adelantarse a las infracciones antes de que se produzcan, o garantizar la transparencia y el diálogo con los reguladores en lugar de presentar formalmente un informe y dejar que los resultados hablen por sí mismos.

Pensar y actuar bajo los criterios “ESG” de forma proactiva se ha convertido en los últimos años en algo aún más urgente. La publicación de Mc Kinesey resalta que la incorporación de estos criterios se vincula a la creación de valor de manera directa. ¿Cómo tiene sentido financiero una sólida propuesta ESG? El informe destaca al menos cinco formas en las que esto sucede: En primer lugar, facilitando el crecimiento de los ingresos; en segundo lugar, reduciendo los costes; en tercer lugar, minimizando las intervenciones normativas y legales; en cuarto lugar, aumentando la productividad de los empleados; y, por último, optimizando la inversión y los gastos de capital. Cada una de estas cinco palancas debería formar parte de la lista de comprobación mental de un líder a la hora de tomar cualquier decisión.

1. Crecimiento de los ingresos

Una propuesta sólida en materia de ESG ayuda a las empresas a acceder a nuevos mercados y a expandirse en los existentes. Cuando las autoridades gubernamentales confían en los actores corporativos, es más probable que les concedan el acceso, las aprobaciones y las licencias que permiten nuevas oportunidades de crecimiento. La incorporación de estos criterios también puede impulsar las preferencias de los consumidores. La investigación de McKinsey ha demostrado que los clientes dicen estar dispuestos a pagar para "ser ecológicos". Asimismo, en otro estudio realizado por la consultora se observó que, casi la mitad (44%) de las empresas encuestadas identificaron las oportunidades de negocio y crecimiento como el impulso para iniciar sus programas de sostenibilidad.

2. Reducción de costes

Los criterios ESG bien utilizados también puede reducir sustancialmente los costes. Entre otras ventajas, la ejecución eficaz de los mismos podría ayudar a combatir el aumento de los gastos de explotación (como los costes de las materias primas y el coste real del agua o el carbono), que, según las investigaciones de McKinsey, pueden afectar a los beneficios de explotación hasta en un 60%. El estudio también identificó una serie de empresas de distintos sectores que obtuvieron resultados especialmente buenos, precisamente las que habían llevado sus estrategias de sostenibilidad más lejos. Al igual que con cada uno de los cinco eslabones de la creación de valor ASG, el primer paso para obtener valor comienza con el reconocimiento de la oportunidad.

3. Reducción de las intervenciones normativas y legales

Una propuesta de valor externo más fuerte puede permitir a las empresas lograr una mayor libertad estratégica, aliviando la presión regulatoria. De hecho, la investigación afirma que la fortaleza en ESG ayuda a reducir el riesgo de las empresas de sufrir una acción gubernamental adversa. También puede generar apoyo gubernamental. El valor en juego puede ser mayor de lo que se piensa. Según el análisis, normalmente un tercio de los beneficios de las empresas está en riesgo por la intervención del Estado. El impacto de la regulación, por supuesto, varía según el sector.

4. Aumento de la productividad de los empleados

Una propuesta sólida en materia de ESG puede ayudar a las empresas a atraer y retener a empleados de calidad, mejorar la motivación de la plantilla al inculcarles un sentido de propósito y aumentar la productividad en general. La satisfacción de los empleados está positivamente correlacionada con la rentabilidad de los accionistas. Además, se ha observado desde hace tiempo que los empleados con un sentido no sólo de satisfacción, sino también de conexión, rinden más. Cuanto mayor sea la percepción de un empleado sobre el impacto de su trabajo en los beneficiarios, mayor será su motivación para actuar de forma pro activa.

Estudios recientes también han demostrado que el impacto social positivo se correlaciona con una mayor satisfacción laboral, y los experimentos de campo sugieren que cuando las empresas "devuelven", los empleados reaccionan con entusiasmo.

Así como un sentido de propósito superior puede inspirar a sus empleados a rendir más, una propuesta ESG más débil puede arrastrar la productividad. Los ejemplos más evidentes son las huelgas, los paros de los trabajadores y otras acciones laborales dentro de su organización. Pero vale la pena recordar que las limitaciones de productividad también pueden manifestarse fuera de las cuatro paredes de su empresa, a través de la cadena de suministro. Los proveedores primarios suelen subcontratar partes de los grandes pedidos a otras empresas o dependen de agentes de compras, y los subcontratistas suelen tener una gestión poco rigurosa, a veces con escasa supervisión de la salud y la seguridad de los trabajadores.

5. Inversión y optimización de activos

Por último, el estudio explica que una propuesta sólida en materia de ESG puede mejorar el rendimiento de las inversiones al asignar el capital a oportunidades más prometedoras y más sostenibles (por ejemplo, energías renovables, reducción de residuos y depuradoras). También puede ayudar a las empresas a evitar las inversiones abandonadas que pueden no ser rentables debido a cuestiones medioambientales a largo plazo (como las pérdidas masivas de valor de los petroleros).

Cuando se trata de ESG, es importante tener en cuenta que un enfoque de no hacer nada suele ser una línea de erosión, no una línea recta. Seguir confiando en plantas y equipos que consumen mucha energía, por ejemplo, puede mermar el efectivo en el futuro. Aunque las inversiones necesarias para actualizar sus operaciones pueden ser considerables, elegir esperar puede ser la opción más cara de todas. Las reglas del juego están cambiando: las respuestas normativas a las emisiones afectarán probablemente a los costes de la energía y podrían afectar especialmente a los balances de las industrias intensivas en carbono.

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