A Helena Pérez Vázquez lo que la pone -profesionalmente- son las normas internacionales del trabajo y la dimensión social-laboral de la responsabilidad social corporativa. Esta experta en RSE y derechos laborales cuenta con 12 años de experiencia trabajando con organizaciones internacionales, empresas multinacionales y ONGD en España, Latino-América y Asia.
En el pasado mes de Octubre salió a la luz el Informe de la Fundación Adecco sobre Directivos y Responsabilidad Social Corporativa, aportando al panorama empresarial nuevos datos sobre la situación actual de la Responsabilidad Social Corporativa en España.
Pasa el tiempo y cada vez es más evidente que el sistema no puede repetirse, que los ciclos no son una repetición del mismo escenario porque este ha cambiado. El modelo vigente ha provocado una crisis que incrementa las necesidades de las personas con el objetivo de volver a justificar el crecimiento como objetivo necesario. Es la excusa perfecta para no cambiar nada, para que la máquina pueda seguir trabajando a favor de unos pocos, dejando fuera de juego cada vez a más personas.
Por coincidencia en septiembre de 2013 se publicaron dos estudios sobre inversiones de impacto, uno del World Economic Forum, WEF, preparado por Ernst and Young a nivel mundial, From the Margins to the Mainstream: Assessment of the Impact Investment Sector and Opportunities to Engage Mainstream Investors, y otro dirigido por Symbiotics y preparado por InnovaciónLA (con el patrocinio del FOMIN/BID, Codespa, Forum Empresa y Oxfam), a nivel de América Latina, La Inversión de Impacto en América Latina: Una mirada sobre el rol de las empresas.
La semana pasada asistí a un encuentro de directivos. Un encuentro en el que pude escuchar a Marcos de Quinto, Presidente de la división ibérica de Coca-Cola, comentar algo que fue música para mis oídos: su visión de la RSE.
Una virtud es una cualidad que permite a quien la posee tomar y llevar a término las opiniones correctas en las situaciones más difíciles para cambiarlas a su favor. El virtuoso es el que está en camino de ser sabio porque sabe cómo llegar a sus metas sin pisar las de los otros, porque pone a los demás de su lado y los lleva a alcanzar un objetivo diferente. El virtuoso es el que "sabe remar contra la corriente". Tal cual se puede leer en la wiki, aunque existen otras definiciones de virtud, a mi personalmente me gusta de esta en concreto la parte que define al virtuoso como aquel que persigue sus metas sin pisar a nadie y consigue aunar esfuerzos.
En un post anterior analicé las carencias de la RSE . Ahora, ¿cómo podemos resolver estas carencias? Para mí hay algunos factores clave:
Cerca de 300 empresas se han adherido, o están en proceso, a la Estrategia de Emprendimiento y Empleo Joven puesta en marcha por el Gobierno el pasado mes de febrero, según el Ministerio de Empleo.
“Es el momento de la sociedad civil. Y si no cobra ese protagonismo no tenemos salida”. Así de contundente se mostró Adela Cortina, Directora de la Fundación ÉTNOR, durante la presentación de la Asociación de Profesionales y Directivos de la RSE –DIRSE- en Valencia. Para Cortina, “es importante que el Estado haga su trabajo pero también la sociedad civil, y dentro de ella las organizaciones de todo tipo”.
Entrevistamos a Carles Campuzano, 50 años, diputado de Convergencia y Unió en el Congreso, residente en Vilanova y la Geltrú y uno de los pocos políticos españoles que ha mostrado interés por la Responsabilidad Social de las Empresas, el Emprendimiento social o las Empresas Sociales en los últimos años. Campuzano se muestra crítico con el Plan Nacional de RSE y considera que las grandes empresas deben reportar sobre su informacion no financiera.