Con ese hilo argumental, repaso el hilo de mi vida. 3 entrenadores: Clemente, Bielsa, Valverde, Otros 3 más: Guardiola, Luis, Vicente, 3 visitas a tres amigos, alguno tal vez cliente, y tres países, España, México y Brasil. Repasando el post me hace gracia pensar que Brasil teme a España, porque hemos aprendido a jugar al fútbol haciendo círculos.
Me pregunto si es posible en el mundo empresarial lo que ya es un hecho en el deporte.
Tiembla usa, tiembla China, tiembla Brasil.
Pañuelos al viento parecen indicar que sí que es posible. Un abrazo, Mikel
Y no te olvides, para hacer un buen rondo sólo hacen falta tres.
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ya de vuelta en casa, tras tres semanas de turismo en México, me acuerdo de Javier Clemente, y de Bakero. Javier Clemente es uno de los entrenadores a los que más le debe el Athletic, club de futbol blanco y rojo, el club de mis amores de juventud, el club de muchos chavales vizacaínos, muchos que han pasado y muchos que están por pasar por ahí, porque si algo tiene un club de fútbol como el Athletic es que todos los chavales de la región quieren jugar ahí. Yo me acuerdo de jovencito, aunque era un tuercebotas con un balón en los pies, qué no habría dado por ser jugador del Athletic. Mi madre me recuerda que con 5 años yo decía que quería ser jugador de fútbol e ingeniero, como mi padre. Mucho me temo, mirado con suficiente distancia, que yo lo que quería es lo primero, y ella, y mi padre, lo segundo. Finalmente, soy ingeniero, jajajá, una de dos.
Recuerdo esa época de mi vida en la que iba entre semana a la uni, y el sábado o el domingo, este sí, este no, a San Mamés, con Javi, con su padre, con algún amigo, y los días que tocaba, que no eran pocos, a jugar un futbolín. Me llega un video en recuerdo del viejo San Mamés al móvil, que nos manda a la cuadrilla, cómo no, Javier. Y me acuerdo de aquellos tiempos del Athletic de Clemente, un tipo tan controvertido como buen entrenador, un tío que formó un equipo mítico.
Durante esta semana hemos estado chateando y discutiendo quién es el mejor entrenador de nuestro equipo de los últimos tiempos, y hoy pienso que es Valverde, no Clemente o Bielsa, porque antepongo la construcción de equipo a largo plazo frente a la construcción en el corto, y tanto Clemente como Bielsa tienen cierta capacidad para llevar las cosas al extremo, y en última instancia separar. Algo parecido a lo que puede pasar con Mourino, otro monstruo en el arte de la competitividad, del grupo, y de dividir.
Me acuerdo de Clemente, y de un comentario suyo, de sus tiempos de seleccionador nacional, en los que contaba que a él le encantaba Bakero, un jugador que salió de la Real Sociedad, nuestro club filial (hermano), y se hizo grande, aún más, en el Barcelona de Cruyff, que bien pudo ser el de Clemente. Un amigo, no sé si Javi, me contó un día que aquel Barca que marcó una época, el Barca de Cruyff, lo construyó en buena parte Clemente, porque fue él el que se llevó la columna vertebral vasca a Barcelona. Los Bakero, Zubi, Alexanco, Goikoetxea, Txiki fueron fichajes del vasco, a los que luego se sumarían los Koeman, Stotichkov, fichajes del holandés.
Sea cierto o mito, me quedo con la frase de Clemente, al que le encantaba Bakero, un jugador que siempre, siempre, balón o tibia del contrario, aprovechaba el viaje.
Con esa intención, la del que aprovecha el viaje, he viajado estas navidades a México. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, he hecho tres entrevistas en el DF, esa ciudad tan grande, un regalo de luces que no termina a la derecha y a la izquierda, adelante y atrás, un paisaje espectacular al aterrizar. Male, amiga de otra etapa de vida, de otros negocios, que finalmente no lo fueron, aunque contaron con el trabajo y la intención, me pasa a recoger al aeropuerto, y me siento de nuevo en casa, qué importantes son los amigos. Y aprovecho en esos días, una de fiestuqui, otra de trabajo, para reunirme con Jorge, con Male y con Miriam.
Dos de las entrevistas son antes de navidades, y la tercera, después de reyes, un día antes de despegar de vuelta a casa.
Las dos primeras reuniones me dejan la impresión de que "organizaciones que cuentan cuentos" puede ser una realidad en México, y que bien podemos encontrar un apoyo para lanzar el cuentacuentos en México. La tercera, en Arteche, que bien puede ser una realidad en este año que comienza.
La reunión del 7 viene precedida de un encuentro previo con Ávaro, director de Docor, que me pone en contacto con Laura, de Doin, la responsable de la agencia de comunicación, ya internacional, en México, que a su vez facilita el trabajo de Jon, un guipuzcoano, sangre de hermano, residente en México desde hace un año, que me acompaña a Arteche, empresa de sangre vasca también.
Como no le conozco, quedo con Jon en la puerta de la empresa 10 minutos antes de la entrevista. Estoy haciendo tiempo, apago el móvil, vuelta a encenderlo, hay redes inalámbricas, va a ser que no, cuando me encuentro con la mano de Jon y su saludo, a la vez que miro al suelo para ver qué es eso que brilla en el suelo, mira que son 5 monedas, una de 10 céntimos, otra de 20, una de 50, hasta completar un peso veinte. Enfrente de la puerta 3. Otra vez se juntan de la forma más tonta posible dos números que me persiguen sin parar.
En la entrevista, volvemos a ser tres, miriam, Jon y yo, para charlar de un programa que puede ayudar en la motivación del personal, desde la responsabilidad personal y desde un esquema que es desconocido en gran medida en el mundo empresarial. Me refiero al círculo. Porque las organizaciones en las que vivimos están muy acostumbradas al triángulo, a la estructura piramidal, que durante los últimos años tratan de achatar, a la jerarquía y a la posición. Porque aunque llevamos ya 13 años trabajando en clave procesos (por poner un ejemplo, la iso 9001 del 2000), pocas cosas se hacen en las estructuras que rebajen la presión del triángulo y la jerarquía, al menos en mi particular punto de vista.
Queremos tener personal creativo, pero queremos que no se equivoquen, que no prueben, que no jueguen. Queremos tener personal motivado y voluntario, pero desarrollamos en los colegios, en las universidades, en los centros de formación profesional, esquemas de desarrollo de clones, y no son pocos los mensajes lanzados al personal de nuestras organizaciones para indicarles que son perfectamente sustituibles, reemplazables, por no decir de usar y tirar.
De alguna forma, queremos los resultados, pero no ponemos los ingredientes para que los resultados se produzcan.
Queremos lo nuevo, y sus ventajas, pero estamos anclado a lo viejo, y a sus reglas.
En el camino entre lo viejo y lo nuevo se pueden introducir dinámicas que sean independientes de la estructura y del trabajo, que nos permitan empezar a cultivar habilidades nuevas.
Por poner un ejemplo, en algún lugar del camino, la España de Clemente y de Camacho, pura raza, pura fuerza, puro pundonor, se convirtió en la España de Luis, que tenía mucho del Barca de Guardiola, que algo heredó de van Gaal, que luego se convierte en la España de del Bosque, en una España que es reconocida en el panorama futbolístico mundial, una España que es temida en Brasil, cuna y envidia del jogo bonito de los rojos.
Quién nos iba a decir hace 10 años que Brasil temería y envidiaría a partes iguales a España jugando al futbol, ¿verdad?
Alguien empezó a cambiar un juego en el que lo importante es ir adelante, con fuerza, y si es posible avasallar, por un juego en lo que lo importante es ganar posición, tener la posesión de la pelota, que es la que finalmente define quién marca gol, porque generalmente sólo marca gol aquel que chuta la pelota, y para chutarla, qué obviedad, tenerla cerca es fundamental. Bakero cedió su posición a Xavi, Clemente a Guardiola, Camacho a del Bosque, y la línea recta, la línea más corta entre dos puntos, se convirtió en círculo.
Me hace mucha gracia este símil. Porque en México he pintado tres círculos. El primero delante de Male, que me acercó hasta sus oficinas y me ayudó con un puñado de piedras para llevar de aquí para allá, más pequeñas de las que acostumbro a usar a este lado del charco.
El segundo delante de Jorge, qué rico desayuno, muchas gracias por tu hospitalidad, Jorge, mira que repetí dos comidas en la terraza con mi madre, Jorge, antes de navidades, y otra, ya de despedida, el 07 de Enero, una ofrenda más al tres.
Y la tercera delante de Miriam, que me pregunta cómo se consigue que esas personas que ya están motivadas, y saben mover el balón en círculo, metan gol. En la conversación se mezclan el proceso y los fines, el estilo o el camino, y los objetivos de la organización. Pienso en la selección española y me pregunto qué les convirtió en un equipo ganador.
Desde pequeñitos saben dónde está la portería, y que se gana cuando metes un goooooooooooool, saben jugar y saben chutar. Cuando les quitaron la presión de llegar de forma directa, cuando les dejaron hacer paredes, triangular, y hacer círculos sin parar, surgió otra cosa, que algunos dicen que no es fútbol, pero que también se juega con los pies, y que también termina en la portería contraria y en el gol.
Gracias, Clemente, por el último Athletic glorioso, fuerte, directo, temible, gracias Bielsa por enseñar a un equipo a atacar en oleadas, y devolver a un pueblo la alegría y el orgullo por unos colores, gracias Valverde, por volver a hacer equipo y unir a un grupo de buenos jugadores.
Gracias, Guardiola, por el tiki taka convertido en tiken taken, gracias, Luis, gracias, del Bosque, por hacer del círculo un sistema de jugar a un deporte, que algunos dicen que no es fútbol, que primeo despierta admiración, y luego provoca pesadillas en todo Brasil.
Si en el fútbol, deporte centenario, en el que todo estaba inventado, el círculo es posible, de hecho lo acaban de descubrir, a pesar de que juegan con una esfera hace 100 años, por qué no lo vamos a intentar en mundo empresarial, ¿verdad?
Gracias, Male, Jorge, Miriam. Gracias, Álvaro, Laura, Jon.
España, y México, y por qué no Brasil.
Tiembla, Brasil.
Nota:
Para que en fútbol haya un rondo, hacen falta por lo menos 3 jugadores que "esconden" el balón. En el mundo empresarial pasa igual. Empezamos con grupos de 3, de 5, de 7, que pueden crecer.
El resultado siempre es el mismo, y es una palabra de tres letritas, cómo no: gooooooooooool !!!,
también conocido como gol.
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Entrada del blog de oé corazón (organizaciones con espíritu y corazón).