
La era PostCovid sin duda ha marcado una gran diferencia en la comunicación. Una compañera me indicaba un día, “¿no os habéis dado cuenta de que desde el pasado 1 de enero la publicidad ha cambiado? Ya no venden por vender, ahora hablamos de sostenibilidad” Las empresas e instituciones, sin lugar a duda, son las encargadas de marcar la diferencia, y por ello serán las encargadas de utilizar la comunicación como arma de poder. Un poder al que han de dedicar esfuerzos para conseguir ganar la confianza de su público. Ahora bien, ¿es esto lo que realmente busca el consumidor actual? ¿Es así como ha de ser un departamento de comunicación? ¿Qué es lo que ha cambiado?

En los últimos años hemos sido testigos de que cada vez más personas han decidido incursionar en el mundo del emprendimiento y cómo muchas start-ups se han abierto camino durante la crisis económica derivada de la pandemia del Covid-19, aún vigente, demostrando su potencial de crecimiento. Al auge evidente de profesionales que en un punto de su carrera han optado por “reciclarse” poniendo en marcha un proyecto propio, se ha unido un cambio en las motivaciones y necesidades de los consumidores; éstos, más conscientes y responsables, demandan marcas responsables y comprometidas con el planeta y toman acciones específicas para premiarlas a través de sus decisiones de compra. Porque, ¿hay mayor crisis que la del cambio climático a la que nos enfrentamos? Pues bien, los grandes retos traen consigo grandes oportunidades.

La sostenibilidad ha dejado de ser opcional para las empresas y se ha convertido en estratégica si quieren mirar a largo plazo. A nivel medioambiental la estrategia de NetZero, lograr que la actividad empresarial sea neutra en carbono, se está imponiendo a nivel global. El ejemplo más cercano lo tenemos en Europa donde la UE se ha comprometido a reducir las emisiones en un 55% en 2030 y un 100% en 2050 para afianzar la transición energética. En ese viaje hacia la descarbonización, en ocasiones las empresas tienen que cambiar sus procesos de producción, pero no pueden hacerlo de la noche a la mañana.

Europa ha sentado las bases para la descarbonización y la actuación frente al cambio climático. Las empresas españolas ya están en camino hacia el cumplimiento de los objetivos, pero ciertos problemas estructurales y de financiación privada obstaculizan este proceso. Por ello, es preciso promover soluciones rentables para todas las partes. Europa avanza imparable en la implementación de soluciones por la emergencia climática. Los objetivos de sostenibilidad ya forman parte de los principios, la cultura y la estrategia de crecimiento de todos los países y se hacen reales con la firma de acuerdos internacionales.