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Esta es una de las principales conclusiones que se desprende de la V Encuesta de Percepción Social de la Innovación, presentada hoy, 28 de marzo, en Palma (Mallorca) por Cotec y Sigma Dos. La encuesta forma parte del Observatorio de Informe Cotec y tiene carácter anual. Para esta edición se realizaron 7.540 entrevistas (por su tamaño permite desglosar resultados autonómicos), entre diciembre de 2021 y enero de 2022. La investigación advierte que el 63% de las y los encuestados cree que en España no se promueve lo suficiente la igualdad de oportunidades y la justicia social.
Igualdad de oportunidades y justicia social, deudas pendientes en España

Para la mayoría de las y los españoles, en nuestro país aún queda mucho por hacer en materia de igualdad y justicia social. Así lo afirma la V Encuesta de percepción social de la innovación en la sociedad española, que realiza cada año la Fundación Cotec para la innovación con la colaboración de Sigma Dos. Por segundo año consecutivo se ha contado con una muestra ampliada (7.540 entrevistas) para garantizar la representatividad de los resultados a nivel autonómico. El trabajo de campo se realizó entre diciembre de 2021 y enero de 2022. La encuesta presenta resultados desglosados por nueve variables: sexo, edad, recuerdo de voto, nivel de ingresos, nivel de estudios, relación con la ocupación, categoría profesional, tamaño de municipio y sector económico (que se incorpora este año). Esto permite analizar un total de 41 segmentos distintos de población, así como comparar los resultados con los datos de 2017, 2018, 2019 y 2020. Adicionalmente, se ofrecen resultados a nivel de comunidad autónoma de residencia.

Por primera vez en la serie histórica, el diferencial entre los que creen que el cambio tecnológico genera desigualdad social y los que creen que no se sitúa por encima de los 25 puntos porcentuales, debido, a la caída entre los que responden que «no», que cae por primera vez por debajo del 35% (hasta situarse solo en el 30%). Los 41 segmentos de población —sin excepción— consideran que el cambio tecnológico genera desigualdad social.

Por su parte, el estudio advierte que la mayoría de las y los españoles está a favor de una renta básica universal en caso de que se produjera un fuerte fenómeno de desempleo tecnológico. Además, la encuesta muestra que la mayoría está a favor de una renta básica universal en caso de que se produjera un fuerte fenómeno de desempleo tecnológico. En este punto, el eje ideológico emerge de manera clara ante esta cuestión: los votantes de Podemos son mucho más favorables a crear (80%) y financiar mediante impuestos (76%) la renta básica universal que los de Vox (42% y 24%, respectivamente).

En esta misma línea, la mayoría cree que en España no hay meritocracia ni tampoco se garantiza la igualdad de oportunidades. Los jóvenes de 18 a 29 años, los estudiantes, los trabajadores domésticos y los autónomos son los colectivos que menos apoyan la visión de que en España predomina la meritocracia. Por su parte, las mujeres, las personas de 65 años o más, los habitantes de las grandes ciudades, los jubilados y los votantes de Podemos son los colectivos más pesimistas respecto a la promoción de la igualdad de oportunidades y la justicia social en nuestro país.

Otro tema que aborda la investigación son las trasformaciones que han ocurrido en los últimos años. La pandemia ha marcado un antes y un después en la historia nacional: el estudio advierte que la llegada del coronavirus ha empeorado las expectativas profesionales de uno de cada tres trabajadores en España: el 32% de la población activa ve hoy su futuro laboral peor que hace dos años. Asimismo, se observa que la pandemia ha ensanchado la brecha entre el trabajo precario y el cualificado. El pesimismo respecto a su futuro laboral es mayor entre los parados (63%), trabajadores en ERTE (57%) o empleados con estudios secundarios obligatorios (45%). Entre los trabajadores de 18 a 29 años, la percepción de que su futuro laboral es peor ahora que hace dos años alcanza al 43%.

En el lado opuesto, por debajo del 25%, aparecen los trabajadores con título universitario, los directivos y técnicos profesionales, así como los trabajadores con el mayor rango de ingresos. La diferencia entre la percepción negativa de un parado y la de una persona en el rango salarial más alto es de 46 puntos porcentuales. Entre mujeres y hombres, de 11. Entre autónomos y trabajadores por cuenta ajena, de 8. Esta percepción de desigualdad, aumentada por los efectos de la Covid-19, no afecta solo a las expectativas laborales. Dos de cada tres españoles (63%) creen que en España no se promueve lo suficiente la igualdad de oportunidades y la justicia social. Casi la mitad (48%) opina que no predomina la meritocracia, que los puestos de responsabilidad no se adjudican en función de méritos personales.

En cuanto al impacto de la innovación tecnológica en la sociedad, los españoles se dividen casi a la mitad entre los que creen que la tecnología crea más empleo del que destruye (48%) y los que opinan lo contrario (46%). El 69% de la población cree que la mayoría de los puestos de trabajo actuales será realizada por robots/ordenadores dentro de 15 años y el 66% opina que la sociedad española no se está preparando lo suficiente para el impacto de la tecnología en el futuro sobre el mercado laboral. Por último, un 56% cree que la innovación tecnológica aumenta la desigualdad social, frente a un 30% que opina lo contrario (35% un año antes).

¿Qué sucede con el teletrabajo?

La encuesta de Cotec y Sigma Dos refleja también cómo ha acelerado la pandemia la implantación del teletrabajo en el país. Al respecto se observa que uno de cada cinco (18%) trabajadores teletrabaja hoy al menos dos días a la semana, casi el doble que antes de la pandemia (10%). Al tiempo que más de la mitad (56%) de la población activa que ya teletrabajaba antes de la pandemia, ahora lo hace con más frecuencia. La excepción son los autónomos, que han vuelto a las cifras prepandemia (29%).

Esta nueva realidad también ha modificado las prácticas empresariales: un 42% de los trabajadores encuestados afirma que su empresa ha cambiado las políticas de teletrabajo y un 54% dice que hoy se le reconoce el derecho a la desconexión digital, casi 20 puntos porcentuales más que un año antes. También ha cambiado la configuración de muchos hogares. En el último año, uno de cada cinco trabajadores (19%) organizó un espacio específico en su casa para teletrabajar. Sumados a los que ya lo tenían antes de la pandemia (24%), observamos que hoy día un 43% de los trabajadores españoles tiene habilitado un sitio en su casa para teletrabajar.

La encuesta recoge otras señales sobre el avance del teletrabajo. El 96% de los teletrabajadores se siente capacitado para ello (93% un año antes), el 80% dice que ha mejorado su conciliación (62%) y el 83% opina que es al menos igual de productivo que en la oficina (78%). No obstante, no todos los sectores parecen haberse adaptado igual a la transición digital que favorece el teletrabajo. Dos de cada tres españoles (65%) tienen una opinión mala o muy mala de servicio que ofrecen las Administraciones públicas para realizar trámites de forma electrónica.

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