Este lunes 23 se celebró en Nueva York el que es el mayor encuentro mundial para buscar soluciones contra el cambio climático que se enfocará en sectores clave donde la acción puede generar una mayor diferencia —industria pesada, soluciones ecológicas, ciudades, energía, resilencia y finanzas para el cambio climático.
Las nueve áreas de acción de la Cumbre sobre el Clima

Las nueve áreas de acción en las que se centra esta cumbre son las siguientes, según publica Naciones Unidas en su página web:

Mitigación: Esta vía se centrará en mejorar los compromisos de mitigación (contribuciones determinadas a nivel nacional, estrategias a largo plazo, planes de emisiones netas cero, etc.) de los países con mayor volumen de emisión. Como presidente de la COP25, Chile contará con el apoyo de Patricia Espinosa, Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), Achim Steiner, Administrador de PNUD y Paul Polman, Presidente de la organización B-Team. 

Impulsores sociales y políticos: focalizada en cuestiones transversales como una transición justa y saludable que tenga en cuenta el género, el clima y la seguridad entre otros. Está dirigida por Perú y España con el apoyo del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales (DAES), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Movilización: de las personas jóvenes y la sociedad civil como apoyo de la Cumbre y la optimización de la participación de los jóvenes en todo el mundo. Está dirigida por las Islas Marshall e Irlanda con el apoyo de la Oficina del Secretario General de Naciones Unidas para la Juventud.

Transición energética: los elementos principales encargados de acelerar la transición energética, como el impulso de la energía renovable, la eficiencia energética, el almacenamiento de energía, el acceso y la innovación. También se encargará de la movilización de inversiones para la transición energética. Está dirigida por Dinamarca y Etiopía con el apoyo de la organización Sustainable Energy for All (SeforAll).

Transición industrial: creación de compromisos más fuertes por parte de los sectores en los que resulta difícil la reducción (metal, cemento) y crear un impulso positivo en áreas como el transporte marítimo. Está dirigida por India y Suecia con el apoyo del Foro Económico Mundial.

Infraestructura, acción local y en ciudades: ampliar los ambiciosos compromisos de infraestructuras resilientes y de bajas emisiones, particularmente en el transporte terrestre, edificaciones, sistemas de aguas potables y residuales y la financiación necesaria, privada y multilateral, del banco de desarrollo. También movilizará a las autoridades municipales y subnacionales para la distribución de los recursos necesarios para desarrollar y financiar los planes y presupuestos asociados al Acuerdo de París. Está dirigida por Turquía y Kenia con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat).

Medidas basadas en la naturaleza: se centrará en los ecosistemas terrestres y forestales, los sistemas de agricultura inteligente y los sistemas alimentarios, la regeneración de la vida en ríos, lagos y océanos, y en permitir que todo el mundo conecte con la naturaleza. Está dirigida por China y Nueva Zelanda con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y David Nabarro, director estratégico de Skills, Systems and Synergies for Sustainable Development.

Resiliencia y adaptación: incorporación de los riesgos climáticos a la toma de decisiones de los sectores públicos y privados para asegurar la sostenibilidad de los alimentos, el agua y el empleo en el futuro. Además, se ocupará de la prevención de desastres y de asegurar una rápida recuperación después de que ocurran, especialmente en los grupos más vulnerables. Está dirigida por Egipto y Reino Unido con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Financiación climática y fijación de precios del carbono: iniciativas que demuestren que es posible e irreversible hacer que los flujos de financiación públicos y privados sigan la senda hacia unas emisiones bajas de gases de efecto invernadero y un desarrollo de resiliencia hacia el clima. También se centrará en cumplir los compromisos de aportar 100.000 millones de dólares estadounidenses anualmente para la mitigación y la adaptación hasta 2020. Está dirigida por Francia, Jamaica y Qatar con el apoyo del Banco Mundial.

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