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Mientras el ruido y la incertidumbre marcan la agenda global, una red invisible de personas sigue actuando allí donde más se necesita. Con la proclamación de 2026 como Año Internacional del Voluntariado para el Desarrollo Sostenible, la ONU invita a reconocer —y a sumarse— a quienes sostienen el mundo con tiempo, compromiso y cuidado.
Cuando ayudar también cambia el mundo: 2026, el año del voluntariado

Feliz año nuevo. Esta es la primera columna de voluntariado de 2026 y el comienzo de un recorrido de 52 entregas. Un viaje que empieza hoy y al que estás invitado desde la primera línea.

Si alguna vez has pensado que el mundo se mueve entre el caos y la urgencia permanente —algo bastante comprensible— quizá sea un buen momento para mirar a quienes llevan años intentando poner orden desde abajo, sin grandes titulares: las personas voluntarias. Según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas, una de cada siete personas en el planeta dedica parte de su tiempo a ayudar a otras personas, a comunidades o a la naturaleza. Mientras lees estas líneas, millones de manos están plantando árboles, repartiendo alimentos, rescatando animales, enseñando a leer, limpiando playas o simplemente acompañando a quien lo necesita.

No es casualidad que la ONU haya proclamado 2026 como el Año Internacional del Voluntariado para el Desarrollo Sostenible. Más que un homenaje, es un recordatorio oportuno: las buenas acciones no aparecen solas, nacen del compromiso cotidiano de personas corrientes.

La fuerza del voluntariado está precisamente en su sencillez. No exige superpoderes ni discursos grandilocuentes. A veces basta con tiempo, ganas y herramientas tan simples como unos guantes, un cuaderno o una bolsa de pienso. El voluntario es quien aparece sin que nadie lo haya pedido, pero justo cuando más falta hacía.

Además, ayudar no es solo “hacer el bien”. El voluntariado también es aprendizaje, vínculo social, descubrimiento personal y bienestar emocional. Numerosos estudios muestran que colaborar con otras personas reduce el estrés, refuerza el sentido de propósito y mejora el estado de ánimo. Casi una terapia colectiva, gratuita y con impacto real.

En plena crisis climática, con emergencias humanitarias y desigualdades que no dejan de crecer, el voluntariado se ha convertido en una pieza clave. Los proyectos ambientales dependen de personas dispuestas a plantar, restaurar, limpiar y concienciar. Las iniciativas sociales necesitan organización, escucha y acompañamiento. Y los animales siguen dependiendo, en gran medida, de redes voluntarias para ser rescatados, cuidados y encontrar un hogar.

Si cada persona voluntaria fuera un árbol, ya habríamos creado un bosque entero. Y, siendo honestos, el mundo necesita más sombra.

Con 2026 como año internacional, se abre una oportunidad clara: dar más visibilidad a las organizaciones, multiplicar los proyectos y, quizá, empujar ese deseo latente de ayudar que muchos llevan tiempo postergando. Porque el voluntariado no requiere “tiempo extra”. Lo que existe son personas que deciden dedicar una parte de su tiempo a algo que va más allá de sí mismas. Una hora a la semana, un sábado al mes o una acción puntual también cuentan.

Estamos en un momento en el que ya no basta con esperar a que los gobiernos, las empresas o “alguien” resuelva los problemas. La transformación nace de muchos pequeños gestos sumados. Y ahí es donde el voluntariado marca la diferencia.

Además, crea comunidad. Une a personas que probablemente nunca se habrían cruzado. Mezcla edades, trayectorias, oficios y realidades distintas. Es, en esencia, un ejercicio de humanidad compartida.

Si una de cada siete personas ya es voluntaria, eso significa que seis aún no lo son. No es un reproche. Es una invitación abierta a hacerse una pregunta sencilla: ¿por qué no yo?

Quizá 2026 no sea solo el año internacional del voluntariado. Tal vez también sea el año en que decidas dar el primer paso. Y, con el tiempo, descubras algo que quienes ayudan conocen bien: que cuando transformas un pequeño rincón del mundo, el primer cambio ocurre dentro de ti.

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