
La Comisión Europea ha aprobado la nueva Estrategia de la UE contra el Racismo, que persigue el objetivo de construir una Europa libre de racismo, donde todas las personas puedan prosperar, participar activamente en la vida social y contribuir al bienestar colectivo. La iniciativa se apoya en los avances logrados a partir del Plan de Acción Antirracismo 2020-2025, que permitió integrar la lucha contra la discriminación racial en diversas políticas comunitarias.
No obstante, los datos siguen mostrando una realidad preocupante. Según el último Eurobarómetro sobre discriminación, casi dos de cada tres ciudadanos consideran que la discriminación racial continúa siendo un problema generalizado en sus países, lo que pone de relieve la necesidad de reforzar las políticas públicas desde un enfoque claro de derechos humanos.
La nueva Estrategia aborda el racismo de manera transversal, apostando por la plena aplicación de la legislación europea contra la discriminación, la eliminación de barreras estructurales y la promoción de la inclusión en ámbitos clave como la educación, el empleo, la vivienda y la atención sanitaria. Además, subraya la importancia de generar alianzas amplias contra el racismo, implicando a instituciones, sector privado y sociedad civil.
Entre las acciones prioritarias figura el refuerzo del cumplimiento de la Directiva sobre igualdad racial de 2000, cuya aplicación será evaluada para detectar carencias y, si fuera necesario, avanzar hacia sanciones más eficaces. La Estrategia también pone el foco en la protección de las víctimas de delitos de odio y de incitación al odio, garantizando sus derechos a través de la normativa europea vigente y explorando una mayor armonización de las definiciones legales, especialmente en el entorno digital, siempre respetando la libertad de expresión.
La Comisión pretende que la lucha contra el racismo tenga un impacto tangible en la vida diaria. Para ello, lanzará una campaña europea de sensibilización sobre igualdad e impulsará medidas específicas para garantizar un acceso equitativo a servicios esenciales. Entre ellas, el apoyo a los Estados miembros para reducir sesgos en las prácticas sanitarias, mejorar las oportunidades de empleo y analizar los riesgos de exclusión en el acceso a la vivienda, especialmente para los colectivos más vulnerables.
Otro de los pilares de la Estrategia es la mejora en la recogida y el uso de datos sobre igualdad, una herramienta clave para comprender mejor las dinámicas de discriminación y diseñar políticas públicas más eficaces, siempre en consonancia con los marcos legales nacionales y europeos.
El documento subraya que erradicar el racismo requiere una acción coordinada a todos los niveles. Instituciones europeas, Estados miembros, autoridades locales, organismos de igualdad, empresas y organizaciones sociales están llamadas a colaborar de forma activa. En este contexto, la figura de la coordinadora europea para la lucha contra el racismo seguirá desempeñando un papel central para fomentar el diálogo entre instituciones, sociedad civil y comunidad académica.
Además, en el próximo marco financiero plurianual, la Comisión propone incrementar el respaldo a las organizaciones de la sociedad civil que trabajan contra el racismo, a través del capítulo Democracia, Ciudadanos, Igualdad, Derechos y Valores del programa AgoraEU.
La Estrategia para 2026-2030 aborda todas las formas de racismo, incluido el que afecta a personas negras, asiáticas, musulmanas, judías o gitanas. La Comisión apoyará a los Estados miembros en el desarrollo de sus planes nacionales y actuará cuando no se respeten las normas contra la discriminación. La aplicación de la Directiva sobre igualdad racial será analizada en un nuevo informe previsto para 2026, que pondrá especial atención al cumplimiento normativo y al uso de sistemas de inteligencia artificial cuando puedan generar discriminación algorítmica.
Este nuevo marco se inscribe en el compromiso de la UE con una Unión de la Igualdad, alineado con las orientaciones políticas de la presidenta Ursula von der Leyen y recogido en la carta de mandato de la comisaria Hadja Lahbib. La Estrategia será objeto de seguimiento continuo y contará con una revisión intermedia para evaluar su impacto real en la garantía de los derechos humanos en toda la Unión.