El profesor de Stanford acusa a las firmas de consultoría de hacer negocio con los ODS a costa de presionar a las empresas
Los índices de RSC al uso se basan en criterios de gobernanza, de impacto ambiental y de impacto social. Los estándares laborales forman parte del capítulo social, pero su definición estática parece ignorar la transformación en curso en el mundo del trabajo. El futuro del trabajo tiene dos caras: por un lado, la persistente lacra del desempleo juvenil y una difícil reconversión para los trabajos rutinarios y repetitivos sustituidos por máquinas “inteligentes”
El ‘Barómetro de la Conciliación en España-Índice efr’, que ha sido realizado con la colaboración de Cepsa, se ha elaborado para conocer y evaluar el estado de la conciliación de la vida personal, familiar y laboral en España
En la actualidad el planeta se encuentra atravesando uno de los periodos más críticos de toda la historia registrada en temas medioambientales; el impacto negativo causado por las grandes industrias y el consumo desmedido de productos contaminantes han ocasionado que hoy por hoy las personas vivan en una planeta cuyos ecosistemas están en peligro y por lo tanto también la propia especie humana a la larga
Esta sociedad nuestra del siglo XXI, globalizada, tan cercana y tan distante a la vez, tecnológicamente avanzada, con progresos científicos claramente cuantificables, despistada en los objetivos a cumplir y, sobre todo, con carencias muy sensibles como son la pérdida de valores, se ha establecido definitivamente
Leía hace unos días unas páginas de un filósofo y teólogo alemán, Romano Guardini, que me hicieron pensar sobre el tema, que tantas veces hemos tocado en este blog, de la ética de la empresa. Lo que se me ocurrió me pareció lo que alguien llamaría hoy “tirarse de la moto”. Pero luego me di cuenta de que no era tan novedoso: ¡oh, poder creador de la ética bien entendida!
En nuestro anterior post comentábamos las distintas variables que han de ser medidas en un estudio de reputación corporativa que se dividían en tres grupos: a) componente emocional (admiración, respeto, confianza y buenas sensaciones hacia la empresa), que resumen la reputación de la organización para un determinado grupo de interés; b) componente racional (distintos atributos específicos que explican la reputación de la compañía, como la calidad de sus productos, su comportamiento ético, su inversión social, su solidez financiera, etc.), que nos permitirán la gestión posterior; y c) las actitudes de apoyo (predisposición de los entrevistados a comportarse de manera positiva hacia la empresa: comprar sus productos, invertir en ella, solicitar empleo, perdonarle un error, hablar positivamente de ella, etc.), que son la vía a través de la cual la reputación incide de manera directa en la competitividad de la compañía y por ende, sus resultados de negocio.
El año empezó con optimismo al conocer que el 21 de febrero se aprobaba por parte del senado francés la esperada ley relativa al deber de vigilancia de las empresas matrices y otras empresas. Esta ley impone por primera vez la obligación de las empresas matrices de vigilar la actuación de su cadena de suministro a través del establecimiento de planes de vigilancia que traten de prevenir y de evitar la existencia de casos de vulneraciones de derechos humanos. La ley soportó un recurso de inconstitucionalidad que se saldó con una confirmación por parte de la corte constitucional francesa sobre la constitucionalidad de la ley y la no injerencia con el principio de la libre competencia. Esta ley obligará a alrededor de 120 empresas a ya en 2018 publicar esos planes de vigilancia.
El Quijote ya nos advertía de que del dicho al hecho hay gran trecho. ¿Hasta qué punto es coherente lo que nos explican las empresas sobre sus programas de Responsabilidad Social y lo que hacen realmente? ¿Hasta qué punto son fiables los Informes de Sostenibilidad y otras herramientas de comunicación que utilizan las empresas para presentarse en el mercado?
Traigo a colación un ejemplo extremo que, por otra parte, no corresponde a nuestra cultura occidental: Los Emiratos Árabes quieren que las empresas dediquen como mínimo 100 millones de dólares a obras humanitarias o donaciones en especie, y los resultados se publicarán en el informe anual de la RSE Nacional en junio 2018.
Es una decisión que se ha adoptado después de que 2017 haya sido "El Año de Dar".
Una de las preguntas más habituales referidas a la gestión de la reputación tiene que ver con el modelo de métricas que se empleará en su medición y, más en concreto, con la naturaleza de las variables que se medirán y las interrelaciones que se establecen entre ellas. En nuestra opinión, hay que tres tipologías básicas de variables que debe -o debería- capturar cualquier modelo consistente