
El posthumanismo tecnológico puede entenderse como la continuación del moderno proyecto ilustrado por otros medios. Las tecnociencias son el producto de la razón humana para transformar y mejorar el mundo. Si el humanismo ilustrado buscaba transformar el mundo con un proyecto filosófico y cultural, el posthumanismo tecnológico encuentra en la confluencia de ciencia y tecnología un aliado mucho más poderoso.

La Fundación Climent Guitart con sede en la localidad catalana de Lloret de Mar (Girona), en la Costa Brava, celebra este año su 5º aniversario impulsando el turismo sostenible, la solidaridad y la transferencia de conocimiento. Según su presidenta, Cristina Cabañas, que dirige también la cadena de hoteles Guitart Hotels, “ En este quinto año de vida de la Fundación podemos valorar que nuestra actividad está en un 50% en cada una de las líneas de trabajo de nuestros objetivos fundacionales (social y profesional). Ambos son muy importantes”.

Los gobiernos no pueden financiar por sí solos la transformación hacia una economía sostenible y más justa y equitativa. De manera que el sector privado tiene un papel clave que jugar.En este sentido un estudio para Pictet AM del Instituto de Finanzas Internacionales estima que la emisión de bonos soberanos y empresariales etiquetados ASG (con criterios ambientales, sociales y de gobernanza) puede alcanzar 4,5 billones de dólares en 2025, frente a 863.000 millones de 2022.

Eso es lo que se mostró en el último encuentro realizado en el IAE Business School en ocasión al Summit 2023 el 30 de junio del 2023, al que fui invitada, cual marinera proveniente de un mar tumultuoso desde el Atlántico. Ese tumulto lo llevaba adentro, por la cantidad de argentinos y argentinas que veo están eligiendo otra patria para vivir. Por lo tanto, nunca mejor oportunidad para este encuentro, donde Carolina Dams y Ernesto Ruete Güemes abrieron la sesión. Se destacó especialmente la importancia del mismo rumbo a las elecciones y la necesidad del dialogo para construir consensos con las distintas miradas de los asistentes, poniendo al país en el centro, cual Otto Scharmer lo hubiera hecho con su teoría U de innovación.

En un mundo cada vez más interconectado y globalizado, el papel de las empresas como motores económicos es cada vez más relevante, y a su vez, cada vez más complejo, puesto que viene acompañado de una responsabilidad de convertirse, también, en un motor de progreso social.Así, la aspiración de convertirse en un reflejo de la sociedad en la que cada empresa opera es cada vez más común en estos tiempos, y a estas alturas toda empresa que honestamente busque ese reflejo sabe que tal aspiración implica enfrentarse a los retos a los que la propia sociedad se enfrenta.

El voluntariado es una forma de participación ciudadana, solidaridad, cooperación y transformación social. Las personas que se dedican a hacer el bien sin esperar nada a cambio contribuyen al desarrollo de una sociedad más justa, inclusiva y sostenible.Las organizaciones sociales son aquellas que trabajan a favor de causas sociales, ambientales, culturales, educativas, entre otras, buscando mejorar la calidad de vida de las personas y comunidades que necesitan apoyo. Dependen de recursos financieros, materiales y humanos para llevar a cabo sus proyectos y actividades. Además, el voluntariado es un activo valioso para las organizaciones sociales.

En los últimos años, hemos sido testigos de una creciente conciencia sobre la importancia de la sostenibilidad y la responsabilidad social de las empresas. Cada vez más empresas reconocen que su éxito no solo se mide en términos económicos, sino también por su impacto en la sociedad y en el medio ambiente.La regeneración social se ha convertido en un reto compartido entre las empresas y las entidades del Tercer Sector, un desafío que requiere una colaboración estrecha y una visión compartida para construir un futuro más equitativo, inclusivo y sostenible.