
Con la visión retrospectiva que siempre te da la experiencia vivida, me atrevería a decir que la principal dificultad con la que una organización se encuentra para integrar los asuntos ESG en el Consejo de Administración, es precisamente la propia naturaleza multidisciplinar y transversal de la sostenibilidad.

Le pregunte a mi amigo Luis, el consultor (que es, por cierto, sabio), qué hacía exactamente un consultor, y me recordó el viejo chiste: es una persona que cuando el cliente le pregunta la hora, mira descaradamente el reloj del propio cliente, le dice la hora que es y, si puede, se queda con el reloj o pasa una minuta que suma tanto como el precio del reloj, generalmente caro. La contestación de mi amigo parecía un esperpento, una exageración sin límites, una forma de caricaturizar la tarea de los consultores/auditores, la imagen de una realidad reformada y grotesca de la importante tarea que compete a las consultoras y auditoras que en el mundo son. Es decir, consultoría, auditoría y, a mi juicio y no menos importante, lobby.

El Consejo Estatal de Responsabilidad Social, CERSE, se creó en 2008. Eran otros tiempos, también de crisis, de dura crisis económica y social que duró más de cinco años y nos llevó casi (o sin casi) al rescate y a la ruina; con deuda galopante, millones, muchos millones de parados, quiebras de empresas, desigualdad y pobreza. En esas circunstancias hablar de Responsabilidad Social parecía un sarcasmo, o no, vaya usted a saber.

Poco a poco entre todas vamos ampliando el catálogo de productos financieros y cada vez será más fácil no quedarse fuera de los recursos necesarios para emprender soluciones necesarias independientemente de la posición económica inicial de cada persona.

Muchas veces hemos escuchado que en el momento en que las pymes se sumen a la responsabilidad social corporativa estaremos dando un salto exponencial a la expansión de la RSC, y lo cierto es que ahora las pymes atraviesan una etapa compleja, motivada por la Covid 19. Sin embargo, es una oportunidad para sentirnos parte del reto global, estamos afectados.

Mascarillas de tela, cubrebocas, mascarillas DIY hechas en casa, de marcas conocidas y a la moda. Mascarillas reutilizables, higiénicas, quirúrgicas, Fpp2, Fpp3, con filtro, sin filtro. ¿Qué mascarillas me protegen a mí? ¿Qué mascarillas protegen a los demás? La obligación tras la crisis sanitaria del Covid 19 de tener que usar mascarilla nos ha traído multitud de opciones y con estas opciones, multitud de dudas. Y además...¿que sea sostenible?

La reacción ante la pandemia ha puesto de manifiesto que el sentimiento de la comunidad está en la base de la cooperación, colaboración y responsabilidad colectiva para luchar contra el virus.

“Foederis nequas Dicamus leges”, establezcamos un pacto con leyes justas, escribió Virgilio en la Eneida. Una hermosa y profunda sentencia con la que Rousseau inicia su famoso ´Contrato Social´, publicado en 1762 a modo de tratado de derecho político (Principios los llamo el ginebrino), que sigue siendo una obra de referencia y, después de más de doscientos cincuenta años, un clásico fundacional del pensamiento político de la modernidad.

La pandemia del Covid-19 supone una amenaza para la existencia de muchas empresas. Por lo tanto, requiere que sus juntas directivas y sus consejos de administración tomen medidas decisivas a corto plazo que primero les permitan sobrevivir y luego, finalmente, les hagan prosperar a medida que se levanten gradualmente las restricciones.