Comienza el invierno, una época del año en que la naturaleza se recoge para reposar, ahorrar energía y preparar todos sus recursos para la próxima eclosión primaveral. Además, tenemos el privilegio de poder asistir a la gran conjunción, que explica muy bien la NASA. Que coincidan estos dos acontecimientos me resulta muy poético, porque el mensaje subyacente es algo así como si te recoges para descansar y facilitar tu próxima eclosión, las circunstancias se aliarán para ofrecerte el mejor encuadre posible y favorecer así un óptimo resurgimiento global. Creo, en efecto, que el próximo año será de resurgimiento. 
El resurgir de la vida en todo su esplendor 

El próximo año será de resurgimiento.  Pero no de cualquier tipo, sino un renacer basado en los conocimientos que como sociedad hemos atesorado a lo largo de tantos años y que  tenemos a disposición de la ciudadanía gracias a las aportaciones de nuestros científicos y  expertos de multitud de disciplinas. 

A modo de ejemplo recojo aquí algunas, basadas en aspectos a mejorar desde la esfera personal (la ética como paralelismo al recogimiento para luego crecer) y la esfera social (la persona como integrante del ecosistema Tierra), ambas interdependientes.

Javier Gomà hace muchos años que nos exhorta a practicar  la ejemplaridad: es un deber ser, un ideal, tiene que ver con un imperativo moral, que siempre es positivo: compórtate de tal manera que tu ejemplo produzca un efecto virtuoso o civilizador en tu círculo de influencia.

Nuestro círculo de influencia puede ayudar a implementar / consolidar la ética mediante la cooperación. En este sentido,  Patrici Calvo  nos explica que la cooperación emerge y potencia gracias a la reciprocidad, un comportamiento con múltiples formas cuya estructura interna muestra un anclaje comunicativo y afectivo y en la cual subyace una dimensión ética y emotiva que es condición de posibilidad de su concreción, desarrollo y subsistencia.

Desde un punto de vista complementario, Marta Tafalla  aúna respeto y humildad como virtudes fundamentales, porque las considera -  entre otras cosas - el camino para disfrutar de la belleza… que no es una mera actividad hedonista, ni mucho menos un capricho ni un lujo, sino una vía para construir una relación más ética y pacífica con los otros seres humanos y con la naturaleza en la que vivimos.

Disfrutar de la belleza puede ayudarnos a ampliar el foco más allá de  nuestra sociedad humana, porque, como nos explica Wahl, la ética en su contexto más amplio no se trata solo de guiar las interacciones humanas dentro de comunidades exclusivamente humanas;  la función más amplia de la ética, su imperativo ecológico, se extiende más allá de las preocupaciones antropocéntricas a la preocupación biocéntrica por la evolución continua de la vida.

Podríamos, pues,  decir que la vida en su conjunto puede contemplarse desde la perspectiva de una bioética global, concepto que Luis María Cifuentes recupera de Van Rensselaer Potter, quien ya en los años setenta escribió varios libros sobre bioética y que acuñó el término bioética global en 1988. Con este término pretendía crear una nueva ciencia interdisciplinar en la que las aportaciones de la biología, la medicina, la economía, la ecología y las ciencias políticas pudiesen contribuir a frenar la devastación del medioambiente producida por la acción humana en todo el mundo, insistiendo en que la respuesta de la ciencia ante problemas tan complejos debe ser interdisciplinar y global, pues afecta a toda la Tierra.

Uno de los autores más leídos últimamente, Yuval Noah Harari, abunda en el tema resaltando la capacidad que tenemos de reinventarnos y la necesidad de cooperación entre todos los seres que habitan en el planeta.

Incluso hay planteamientos religiosos como el de Jürgen Moltmann, con esa frase feliz que repito a menudo:  toda concepción del ser humano debe comenzar por una actitud de agradecimiento a la Tierra. 

Sirva esta pequeña muestra para resaltar que tenemos la suerte de contar con muchísimos  expertos que nos ilustran en este camino que se vislumbra para el próximo 2021:  una sociedad cada vez más concienciada, comprometida con los demás y consciente de sus responsabilidades acerca del cuidado que nuestro planeta precisa con urgencia.  Entre todos conseguiremos algo tan difícil como la conjunción de los astros y tan necesario como el resurgir de la vida en todo su esplendor. 

A buen seguro que contamos contigo.

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Referencias:

Calvo, P. (2020). Ética de la reciprocidad: la dimensión comunicativa y afectiva de la cooperación humana. Revista De Filosofía (Chile), 77.

Cifuentes, L.M. (2018):  La ética en 100 preguntas. Nowtilus.

Gomá Lanzón, J. (2019): Ejemplaridad Pública. Tetralogía de la ejemplaridad. Taurus.

Harari, Y.N. (2017): Homo Deus. Debate.

Moltmann, J. (1981): Un nuevo estilo de vida. Sígueme.

Tafalla, M. (2019): Ecoanimal. Una estética plurisensorial, ecologista y animalista. Plaza y Valdés.

 Wahl, D. (2016)  Designing Regenerative Cultures.  Triarchy Press

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