Mi artículo de hoy pretende crear reflexión y compromiso sobre un tema del que no se habla en la empresa y menos a nivel directivo, es un tema tabú, la violencia de género.
Violencia de género y empresa: un tema tabú

“Las  mujeres  con buen comportamiento   rara vez hacen historia Eleanor Roosevelt

 

Los docentes, consultores, Dirses, Dircoms, directivos… los que trabajamos en Responsabilidad Social, comunicación reputacional, en sostenibilidad, inovación social y en el desarrollo de los ODS, en muchos casos, han centrado el foco en lo medioambiental, de vital importancia, pero dejando de lado, otro de más relevancia, la persona y, más concretamente la mujer.

Muchos han olvidado que existe el Objetivo 5: Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas. De este Objetivo se conferencia en multitud de ocasiones desde la generalidad, desde la obligatoriedad, como algo de lo que hay que hablar por compromiso, por reputación comunicativa, pero en el que, en contadas ocasiones se cree como cardinal.

He leído mucho sobre el maltrato y la violencia de género (el físico, el sexual, el psicológico, el luz de gas…, los estereotipos de mujer que lo sufre, la legislación, las medidas…), lo exteriorizo, por haberlo sufrido en carnes propias, porque no soy yo la que debo sentir vergüenza. Asimismo, he adquirido conocimientos por mi implicación con otras mujeres, que lo han sufrido, a las que ayudo, y con las que colaboro desde hace años. Sin embargo, poco o nada he leído sobre actuaciones o iniciativas que se desarrollan las empresas, cuando una de sus empleadas o candidatas a serlo han sufrido esta lacra, o cuando por un revés de la vida, en el que la violencia de género ha sido uno de sus elementos principales, lo has perdido todo.

No pretendo, ni mucho menos, hacer de este artículo un relatorio de una de mis peores vivencias, en las que perdí a mis hijas (por un auto judicial, absolutamente discriminatorio, que me penalizó al entender que el hecho de que mi trabajo era una parte fundamental de mi vida, me convertía en una mala madre),en que además, me estigmatizaron, en la que perdí mi posición profesional y casi, las ganas de vivir, pero si quiero evidenciar la hipocresía de los que hablan de igualdad y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Porque he podido ver y sentir sus reacciones, cuando conocen un caso de éstos, como se deslizan hacia otro lado, se apartan como si manchases, intentan deshacerse de ti, lejos de ayudarte, como si fueses una apestada, ya no importa tú valía profesional. Entienden que tu problema ensombrece lo que se supone que es una mujer triunfadora, y referente, una mujer a imitar. Y se equivocan de raíz, nada más lejos de la realidad, porque una de las principales características que desarrollas, cuando sufres estas situaciones destructoras, es la resiliencia. Cualidad que, aplicada a la empresa, pasa a ser uno de tus principales activos. No olvidemos que las empresas sufren períodos de incertidumbre, turbulencias y graves problemas como los que tendrán que asumirse en la era post- Covid19, y para ello, las cualidades resiliencia y coraje son tremendamente útiles.

En estos años, también descubrí, que en España existen leyes de protección para las mujeres, pero el cumplimiento de éstas, en muchas ocasiones no se lleva a cabo. Descubrí, igualmente, que cuando te levantas contra esto, quedas marcada, señala. Considero que es un planteamiento totalmente erróneo, y reflexiono que deberíamos avanzar hacia enfoques más europeos. Ejercer la denuncia pública, la lucha por alcanzar y cumplir los ODS, no puede ser nunca considerado negativo.

En alguna ocasión, he pensado que Greta Thunberg en España, nunca podría haber surgido, debido al planteamiento anteriormente expuesto sobre la lucha por los ODS, en cambio se convirtió en un fenómeno mundial. Desearía que surgiesen en España, una Greta, o un grupo de Gretas, defensoras de los derechos de las mujeres. Que la reivindicación de este Objetivo fuese algo irrenunciable, igual que la lucha contra la violencia de género, pero también desde la empresa. Entendida como una lucha, individual y colectiva, de cada una de nosotras desde el lugar, y responsabilidad que ocupemos. No miremos para otro lado, tendamos la mano, pensemos que cualquiera de nosotras, aunque nos parezca imposible podríamos ser, en algún momento, un víctima. Manifestaba Eleanor Roosevelt que: Las mujeres  con buen comportamiento rara vez hacen historia, pues hagamos pequeñas historias que conformen un profundo cambio social, hagamos una gran historia. Que ser directiva, y haber llegado alto, no implique la renuncia a un compromiso inherente a la mujer, la igualdad, y la lucha contra cualquier tipo de violencia ejercido sobre la mujer. Hemos conseguido logros, pero falta mucho para alcanzar el ODS5. 

Ya para finalizar, reivindico para las mujeres que hemos caído, pero nos hemos vuelto a levantar, un espacio sin rechazos para regresar en la empresa, a las instituciones y a la sociedad.A modo de reflexión, os dejo con una cita de Napoleón; El coraje no es tener la fuerza para seguir adelante, es seguir adelante cuando no tienes la fuerza.

¿Te ha gustado el artículo?

9 No me ha gustado 0

Tu opinión es importante... ¡dejanos tus comentarios!

Top