
Europa avanza en la mejora de la calidad del aire, aunque todavía está lejos de cumplir los objetivos más exigentes fijados para 2030. Así lo recoge el último informe publicado por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), que analiza los datos más recientes de 2024 y 2025 sobre los principales contaminantes atmosféricos.
Según detalla la AEMA, la mayor parte de las estaciones de control en el continente cumplen actualmente los límites legales establecidos por la Unión Europea para contaminantes como las partículas finas (PM2.5) y el dióxido de nitrógeno (NO2). Sin embargo, persisten niveles preocupantes en hasta un 20% de los puntos de medición, especialmente en lo que respecta a las partículas PM10, el benzo(a)pireno y, de forma destacada, el ozono troposférico.
El ozono a nivel del suelo se posiciona como uno de los principales desafíos. Tal y como señala la AEMA en un informe específico sobre esta sustancia, sus niveles no han disminuido de forma significativa pese a la reducción de emisiones de sus precursores.
Este contaminante se genera en la atmósfera baja a partir de reacciones fotoquímicas entre óxidos de nitrógeno (NOₓ) y compuestos orgánicos volátiles (COV), activadas por la radiación solar. Esta complejidad hace que su control resulte más difícil que el de otros contaminantes.
Además, el cambio climático agrava el problema. El aumento de episodios de calor extremo favorece las condiciones que intensifican la formación de ozono, lo que previsiblemente incrementará su presencia en los próximos años.
El ozono troposférico no solo afecta al medio ambiente, sino que tiene consecuencias directas sobre la salud humana y la economía. Según los datos recogidos por la AEMA, este contaminante está relacionado con unas 63.000 muertes anuales en la Unión Europea y provoca pérdidas económicas de miles de millones de euros, especialmente por daños en los cultivos. Además, actúa como gas de efecto invernadero, contribuyendo al calentamiento global.
El informe subraya que, aunque se han logrado avances, la distancia hasta cumplir los nuevos estándares europeos para 2030 sigue siendo considerable. En el caso de las partículas en suspensión, por ejemplo, más del 30% de las estaciones registraron en 2024 niveles superiores a los nuevos límites propuestos.
A esto se suma que la mayoría de la población europea continúa expuesta a concentraciones de contaminantes por encima de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Más del 90% de la ciudadanía respira aire con niveles de PM2.5 y ozono superiores a los considerados seguros, especialmente en entornos urbanos.
Para hacer frente a esta situación, la AEMA insiste en la necesidad de reforzar las políticas públicas a nivel nacional y local, en línea con la Directiva revisada de calidad del aire ambiente de la UE. No obstante, advierte que estas medidas no serán suficientes sin una mayor cooperación internacional, ya que tanto el ozono como sus precursores pueden desplazarse a largas distancias.
En este contexto, el organismo destaca la importancia de mejorar el conocimiento sobre las fuentes de contaminación y apuesta por el uso de nuevas herramientas analíticas. Entre ellas, un panel interactivo que permite analizar el origen sectorial del ozono en distintas ciudades europeas, así como fichas específicas por país que recogen tendencias y previsiones.
Pese a los avances, la contaminación atmosférica sigue siendo el mayor riesgo ambiental para la salud en Europa. Sus efectos incluyen enfermedades, reducción de la calidad de vida y muertes evitables, además de importantes costes económicos asociados.
A partir de 2026, los Estados miembros deberán poner en marcha hojas de ruta específicas para aquellos contaminantes cuyos niveles superen los nuevos umbrales establecidos para 2030, en un intento por acelerar la transición hacia un aire más limpio y saludable.
Tal y como concluye la Agencia Europea de Medio Ambiente, avanzar hacia estos objetivos requerirá no solo reforzar las medidas existentes, sino también adoptar un enfoque más coordinado y ambicioso a escala europea e internacional.