La pobreza laboral es una realidad en todo el mundo. Para muchos trabajadores un puesto de trabajo no supone una salida de la pobreza para su familia, ya que los pagos no alcanzan a cubrir las necesidades básicas para una vida digna. La pandemia ha mostrado con crudeza la vulnerabilidad de los trabajadores mal pagados y ha puesto de manifiesto las consecuencias de la fragilidad económica en el desarrollo del capital humano. Es por esto, que la cuestión salarial es cada vez más discutida a nivel global, problemática en la cual las empresas tienen un rol central ya que son las responsables de garantizar buenas condiciones laborales para sus empleados. Con el fin de abordar esta temática, el Pacto Mundial de las Naciones Unidas ha presentado el informe “Improving Wages to Advance Decent Work in Supply Chains”.
El Salario digno, una inversión más que un coste

Con el fin de abordar esta temática, el Pacto Mundial de las Naciones Unidas ha presentado el informe “Improving Wages to Advance Decent Work in Supply Chains”(Mejorar los salarios para promover el trabajo decente en las cadenas de suministro), cuyo objetivo es alentar a las empresas a promover y proporcionar un salario digno. De hecho, señala este aspecto del trabajo decente como indispensable para garantizar que las y los trabajadores, sus familias y las comunidades puedan vivir con dignidad.

La investigación se ha realizado en el marco de la Plataforma de Acción sobre Trabajo Decente en las Cadenas Mundiales de Suministro del Pacto Mundial de las Naciones Unidas, una alianza de más de 20 empresas que se han comprometido a respetar los derechos humanos y los derechos laborales aprovechando sus cadenas de suministro y que han tomado medidas para solucionar los déficits existentes para alcanzar el trabajo decente. 

El estudio parte de la premisa de que no existe una definición universalmente acordada de salario digno como concepto y no hay una cantidad universalmente aceptada que defina dicha remuneración. Pero casi todas las descripciones y definiciones de salario digno incorporan la idea de que se trata de una remuneración recibida por una semana de trabajo estándar por un trabajador en un lugar determinado, suficiente para permitir un nivel de vida decente para el trabajador y sus dependientes.

Definir concretamente un salario digno presenta varias dificultades. En primer lugar, la falta de consenso en torno a la definición. En segundo lugar, la complejidad que supone abordar los salarios de pobreza en las cadenas de suministro: los salarios vienen determinados, en efecto, por una serie de factores, muchos de los cuales están fuera del control de una sola empresa. Pero la complejidad no es siempre una complicación, y el reconocimiento de la complejidad no debe dar lugar a la parálisis, afirma el informe. Para esto, el documento propone una serie de pasos iniciales que son realizables en cualquier compañía, y muchas de las preguntas fundamentales son sencillas, a saber: ¿los precios que mi empresa paga a un proveedor hacen que éste no pueda pagar un salario digno a sus empleados? Y más allá del precio pagado, ¿cuáles son los otros factores que hay que tener en cuenta en las decisiones de compra? ¿Son mis colegas de compras conscientes de que las decisiones que toman pueden tener un efecto directo en el bienestar de los trabajadores de las cadenas de suministro? ¿Cuánto dinero necesita un trabajador para vivir dignamente?

Las respuestas a estas preguntas deberían regir el accionar del sector privado. Sin embargo, no es la generalidad de la norma. El informe destaca que la profundización de la desigualdad que se ha producido en los últimos meses tras la irrupción del coronavirus representa una amenaza urgente para las comunidades y las economías. Frente a este escenario, un número cada vez mayor de empresas se ha comprometido expresamente a lograr salarios dignos en sus cadenas de suministro, y el pago de un salario digno es un requisito de afiliación de una serie de organizaciones e iniciativas de responsabilidad en las que participan las empresas.

Una de las principales afirmaciones que realiza el Pacto Mundial es que el salario digno debe ser comprendido como una inversión y no como un coste para las empresas. Si bien en primer lugar, se trata de garantizar un derecho básico para las y los trabajadores, esto trae consigo también efectos positivos para la propia empresa. Al respecto, la investigación explica que, garantizar el pago de salarios dignos en las cadenas de suministro puede constituir una importante inversión. En este sentido,  se afirma que más allá de cumplir con un deber como empresa responsable, garantizar el pago de salarios dignos a los trabajadores de la cadena de suministro se traduce en una inversión en capital humano que puede aportar una serie de beneficios: desde beneficios directos para los proveedores en términos de reducción del absentismo, mayor retención y motivación, hasta beneficios indirectos para los compradores en términos de resiliencia y calidad de la cadena de suministro, así como de gestión de riesgos.

Alcanzar el desarrollo sostenible no será posible, hasta tanto los salarios dignos nos sean un piso de derechos conquistados. Al respecto, el informe asevera que los ingresos salariales son fundamentales para la consecución de muchos otros Objetivos de Desarrollo Sostenible, no sólo para los ODS 1 de fin de la pobreza y 8 sobre trabajo decente. También para el ODS 5 de igualdad de género, ya que la mayor proporción de trabajadores con salarios por debajo de la cuota mínima son mujeres; o  para el ODS 10 sobre reducción de las desigualdades, en el que las políticas salariales, de relaciones laborales y de protección social nacionales son fundamentales para reducir progresivamente la desigualdad dentro de los países y entre ellos.

¿Cómo pasar a la acción?: una guía basada en casos reales

Además de analizar la situación respecto del salario digno, el documento identifica medidas prácticas que las empresas pueden adoptar para resolver las complejas cuestiones salariales en sus cadenas de suministro. De este modo, mediante la inclusión de ejemplos prácticos, se pretende inspirar a las entidades para que tomen medidas que garanticen salarios dignos para todos y todas.

El punto de partida es entender cómo son los salarios en la cadena de suministro, priorizar lo que la empresa puede hacer directamente, qué ha de activar en colaboración con sus proveedores y qué pasos requieren el compromiso y la coordinación con empresas similares y otras partes interesadas. Así, el informe pretende trazar una lógica estratégica para apoyar la toma de decisiones de lascompañías, para que diseñen su propia estrategia realista e integrada sobre cómo abordar los bajos salarios en las cadenas de suministro y trazar su camino con un plan de acciones concretas de implementación que permitan sus compromisos.

Las empresas pueden aprovechar su propia experiencia para cumplir su compromiso de pagar a todos sus empleados directos -independientemente de su situación laboral- un salario digno. Los esfuerzos en ambos frentes, garantizar un salario digno para su propia mano de obra y los esfuerzos para lograr un salario digno para todos los trabajadores de su cadena de suministro, pueden ir de la mano. La mejora de los salarios en las cadenas de suministro comienza con la identificación de las palancas que están dentro del control de la empresa y la realización de esfuerzos iniciales en ellas. Esto incluirá:

  • Comprometerse a lograr una mejora salarial en la cadena de suministro para todos los trabajadores como parte de la estrategia empresarial de la compañía: esto requerirá un fuerte mandato de la alta dirección.
  • Recoger datos para evaluar la diferencia entre el salario básico actual y el salario digno en los lugares de trabajo de los proveedores.
  • Desarrollar un plan de implementación con objetivos claros, basado en la evaluación de la escala de la brecha entre los salarios actuales y el salario digno, y una evaluación de los mercados de proveedores prioritarios con los que empezar a trabajar (como los proveedores estratégicos en las regiones con salarios más bajos, o los proveedores
  • Consultar y colaborar con las partes interesadas internas (incluidos los compradores, los servicios jurídicos, la contabilidad y el control de calidad) y externas, como las organizaciones representativas de los trabajadores.
  • Comprometer y apoyar a los proveedores.
  • Ajustar las prácticas de compra y los precios unitarios pagados para permitir el pago de salarios justos por parte de los proveedores.
  • Medir y supervisar los avances mediante una combinación de métricas cuantitativas y de progreso.

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