Hablar de diversidad, equidad e inclusión se ha convertido en una parte cada vez más visible del discurso empresarial. Sin embargo, incorporar el enfoque DEI implica ir bastante más allá de una declaración de principios. El verdadero desafío comienza cuando esos compromisos llegan a la toma de decisiones, al liderazgo, a la gestión del talento y, sobre todo, a las relaciones cotidianas dentro de las organizaciones.