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Las decisiones de compra ya no se limitan a reducir costes. Según el Pacto Mundial de la ONU, integrar criterios ambientales, sociales y de buen gobierno (ESG) en la cadena de suministro se ha convertido en un elemento estratégico para reforzar la competitividad, cumplir con las nuevas exigencias regulatorias y avanzar hacia modelos empresariales más resilientes.
Compras sostenibles, la nueva ventaja competitiva de las empresas

Las áreas de compras están adquiriendo un papel cada vez más determinante en la transformación sostenible de las empresas. Más allá de negociar precios o gestionar proveedores, estas áreas tienen capacidad para impulsar la reducción de emisiones, promover el respeto a los derechos humanos, fortalecer a las pequeñas y medianas empresas (pymes) y favorecer prácticas empresariales más transparentes a lo largo de toda la cadena de suministro.

Según explica el Pacto Mundial de la ONU en su publicación Compras: un catalizador del desarrollo sostenible y la resiliencia, el volumen económico que mueve la contratación de bienes y servicios —estimado en 13 billones de dólares anuales a escala mundial— convierte a las decisiones de compra en una de las principales palancas para acelerar la sostenibilidad empresarial.

La sostenibilidad, un elemento de competitividad

El documento destaca que el contexto económico actual, marcado por la inflación, la volatilidad de los mercados, la escasez de recursos y las tensiones geopolíticas, está llevando a un número creciente de organizaciones a revisar sus estrategias de abastecimiento.

Incorporar criterios ESG en la selección y gestión de proveedores permite reducir riesgos, optimizar recursos y reforzar la capacidad de respuesta de las cadenas de suministro ante futuras interrupciones. Entre las medidas que pueden contribuir a este objetivo figura el fortalecimiento de redes de proveedores locales, una estrategia que ayuda tanto a disminuir la huella de carbono asociada al transporte como a reducir la dependencia de mercados especialmente vulnerables a crisis internacionales.

Además, el informe subraya que conocer con mayor profundidad toda la cadena de valor —más allá de los proveedores directos— facilita la identificación temprana de riesgos que pueden afectar al negocio y mejora la capacidad de adaptación de las empresas.

Un marco regulatorio cada vez más exigente

El impulso de las compras sostenibles también responde a un cambio normativo de gran alcance. Según informa el Pacto Mundial de la ONU, la legislación europea está situando la sostenibilidad en el centro de la gestión empresarial mediante nuevas obligaciones de transparencia, trazabilidad y diligencia debida.

Entre las principales normas destacan la Directiva sobre Información Corporativa en materia de Sostenibilidad (CSRD), que amplía los requisitos de información sobre criterios ESG; la Directiva sobre Diligencia Debida en materia de Sostenibilidad (CSDDD), orientada a prevenir impactos negativos sobre los derechos humanos y el medio ambiente en las cadenas de suministro; y el Reglamento sobre Productos Libres de Deforestación (EUDR), que exige garantizar el origen libre de deforestación de determinadas materias primas.

A estas iniciativas se suma el futuro Pasaporte Digital de Producto, una herramienta destinada a ofrecer información sobre el ciclo de vida de los productos y facilitar modelos de economía circular mediante una mayor transparencia. Este conjunto de normas afecta no solo a las compañías europeas, sino también a aquellas que exportan o comercializan productos en el mercado comunitario, lo que convierte las compras responsables en un requisito para mantener el acceso a determinados mercados.

La sostenibilidad debe integrarse en todas las fases de compra

El informe señala que la incorporación de criterios de sostenibilidad no puede limitarse a una única etapa del proceso de contratación, sino que debe extenderse a todo el ciclo de compras.La planificación estratégica constituye el punto de partida, identificando los riesgos y oportunidades asociados a la cadena de suministro y alineando los objetivos ESG con la estrategia empresarial.

Posteriormente, la selección de proveedores incorpora herramientas como códigos de conducta, evaluaciones ESG y sistemas de puntuación que analizan aspectos como las emisiones de gases de efecto invernadero, la salud y seguridad laboral o el cumplimiento de estándares ambientales y sociales. Estas evaluaciones se complementan con indicadores financieros tradicionales para facilitar una toma de decisiones equilibrada.El documento también pone el foco en la colaboración con los proveedores como elemento esencial para avanzar hacia cadenas de suministro más sostenibles. Para ello, recomienda impulsar acciones de formación, apoyo técnico e incentivos que permitan especialmente a las pymes adaptarse a las nuevas exigencias.

En este ámbito, el informe cita iniciativas desarrolladas por empresas como Schneider Electric, que proporcionó herramientas para calcular emisiones a un millar de proveedores con el objetivo de acelerar sus procesos de descarbonización, o BBVA, que ha implantado un modelo estandarizado para evaluar riesgos ESG en su cadena de suministro.

El Pacto Mundial de la ONU identifica la innovación tecnológica como otro de los grandes motores de las compras sostenibles.Herramientas como el blockchain, las imágenes satelitales o la inteligencia artificial permiten mejorar la trazabilidad de los productos, automatizar el análisis de las cadenas de suministro y detectar posibles riesgos ambientales, sociales o de gobernanza con mayor rapidez.

No obstante, la organización advierte de que todavía existen desafíos relacionados con la automatización de procesos y la falta de armonización entre los distintos marcos regulatorios internacionales, aspectos que seguirán marcando la evolución de este ámbito durante los próximos años.

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