Las circunstancias actuales de nuestro país recomiendan que reflexionemos acerca de la ética en el liderazgo y de un aspecto de este no siempre bien atendido: la creatividad. A este respecto, cabe advertir que, con demasiada frecuencia, al pensar en los líderes y su compromiso ético, muchos los conciben ante todo como sujetos irreprochables que no infringen jamás las normas morales ni cometen faltas éticas, una especie rara de eximios "cumplidores". Incluso, se tiende a verlos como personas ejemplares por completo, unos modelos impolutos de perfección: los superhombres o las supermujeres morales al frente de una institución.